¿Cómo me comunico?¿Transmito lo que quiero?D. Fernando Azor Lafarga, Co-director, coordinador de la sección clínica
Comunicarnos con los demás no siempre es fácil. Nuestras emociones, nuestras inseguridades y las de los demás pueden ser frenos para hacer llegar correctamente al otro lo que queremos decir. Sentir que algo es evidente, que llevamos la razón y que así debe entenderlo todo el mundo, nos ayuda a defender ideas y necesidades, pero también nos puede hacer sentir con demasiada frecuencia decepción al ver que los demás no ven la realidad como nosotros lo vemos. Además, la vehemencia con la que defenderemos nuestra visión puede hacer que el otro en vez de atender a nuestros argumentos y reflexionar sobre ellos, se centre más en defenderse y explicarse. Lamentablemente, no siempre los demás nos perciben de la manera que queremos.
Para intentar simplificar la comunicación humana, podemos decir que existen cuatro modos de comunicación esenciales: la agresión, la sumisión, la agresión pasiva y la aserción o asertividad. Cotidianamente intercalamos estos modos, siendo frecuente que tendamos a unos más que a otros. Lo más común es que evitemos la agresión debido al conflicto que ésta genera. Normalmente para evitar el conflicto, tendemos a callarnos lo que pensamos hasta que llega un punto en que no podemos aguantar más y entonces pese a no pretenderlo, acabamos explotando y soltando lo que pensábamos de una forma muy agresiva.
Dependiendo de la cantidad de normas rígidas sobre lo correcto o incorrecto que uno tiene interiorizadas, será más o menos fácil enfadarse cuando los otros rompan esas normas, y de esta forma podremos llegar a un modo de comunicación agresivo. Otras veces, por temor al conflicto, la agresión no es tan directa ni clara sino más sutil, a esto lo llamamos agresión pasiva. Un ejemplo de esta comunicación sería quedarse callado ante preguntas del tipo: “¿Vamos a dar una vuelta?, ¿Estás bien?, ¿Te pasa algo?”. El silencio en estos casos transmite mensajes del tipo “eres tonto”, “paso de ti”, o “no te enteras de nada”; así no se deja claro si uno está enfadado, ni la razón de ese enfado pero sí se transmite malestar
Si queremos conseguir trasladar al otro nuestro malestar, y sugerir cambios, es decir, si queremos que el otro se haga cargo de algo que nos molesta, tendremos que valorar otras posibilidades de comunicación. El mejor tipo de comunicación para este objetivo es la aserción o asertividad, es decir, expresar lo que sentimos de una forma abierta y clara sin coaccionar. El problema es que hablar de una forma abierta y clara a veces lleva al conflicto, por eso puede ser complicado defender una necesidad.
Muchas veces esperamos que sean los otros los que se den cuenta de nuestras necesidades, y si no lo hacen parece que nos dan el derecho a enfadarnos y a solicitarlo por medio de conductas más agresivas. Éstas muchas veces son eficaces pero pueden desgastar la relación. La opción asertiva creo que es realmente interesante pero sólo si se comprendemos que no garantiza que el otro vaya a cambiar o a estar de acuerdo con lo que nosotros necesitamos. Es decir, en ocasiones esta opción conlleva cierto conflicto. Aun así con la asertividad quedará claro cuál es la opinión o el deseo que uno tiene, pudiendo defenderlo sin caer en la agresión.
Así pues, si lo que queremos es no tener conflictos lo mejor es ser sumisos, si bien es cuestión de tiempo que acabemos estallando hacia fuera o hacia dentro a fuerza de aguantar.
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¿Cómo me comunico?
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas asertividad, comunicación, emocionesw, hijos, inseguridades, padres el Octubre 21, 2008 por edmoli879Relaciones de familia
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas abuelos, conflictos, hijos, padres el Septiembre 14, 2008 por edmoli879ABUELOS, PADRES, NIETOS: CÓMO EVITAR LOS CONFLICTOS
A menudo surgen diferencias entre padres y abuelos por la educación de los nietos. Los primeros no siempre están de acuerdo en cómo tratan los abuelos a sus hijos y éstos no aprueban la forma en que sus hijos educan a sus nietos. Fernando Corominas, Presidente de la Asociación Internacional de la Familia -y abuelo experto- nos da algunas claves para evitar o solucionar estos conflictos.
¿Cuáles son los principales conflictos que se plantean entre padres e hijos por la educación de los nietos?
Cuando los abuelos pretenden ejercer de padres en vez de abuelos, saltando por encima de los padres. O cuando los hijos abusan de los abuelos y los cargan excesivamente con la responsabilidad de ocuparse de sus nietos. Es importante diferenciar el rol de cada uno.
¿Cuál es su opinión sobre la figura de los abuelos canguro? ¿Es una figura al alza o a la baja?
La figura de los abuelos canguro está claramente en alza, en cuanto que cada vez se está dando más, ya que la gente mayor goza de mejor salud y la incorporación de la mujer al mundo laboral es ya una realidad. En mi opinión, en muchos casos se produce un abuso por parte de los hijos cargando a los abuelos con una responsabilidad que no tienen por qué asumir. Otra cosa es que se produzcan situaciones de necesidad absoluta, -un accidente, una situación económica insostenible, una enfermedad…- Los abuelos son abuelos, pero no padres. Sólo deben actuar como tales cuando los padres no puedan hacerlo.
¿La figura de los abuelos qué aporta a los nietos y qué debería aportar?
Aporta o debería aportar cariño, cultura familiar, amor a las tradiciones, raíces familiares, experiencia, ternura… No creo que su misión tenga que pasar de ahí. Los abuelos deberían ser un complemento de los padres en la educación de los niños.
Los hijos a veces piensan que sus padres pecan de intrusismo en la educación de los nietos. ¿Cuál debería ser la actitud de los hijos ante la experiencia de los padres?
Está bien que los abuelos aporten en un momento dado su experiencia y su visión de cómo van los nietos, pero nunca actuando directamente sobre ellos sino dirigiendo sus comentarios a los hijos. Comprendo que los hijos se molesten ante un abuelo que pretende suplantarles en la educación del nieto, pero harán bien en escuchar a sus padres si éstos son personas sensatas.
¿Qué piensa que es más saludable, un abuelo muy exigente que declara constantemente lo mal educados que están sus nietos o el abuelo consentidor cuyos nietos son los mejores del mundo?
Por supuesto, me quedo con el abuelo consentidor. Yo diría que los abuelos, por naturaleza están para consentir, precisamente porque son abuelos y no son padres.
Los abuelos, ¿deben ser parte activa en la educación de los nietos o deben limitarse a quererlos? Algunos abuelos dicen “que los eduquen sus padres, yo sólo les veo una vez a la semana…” ¿Es una actitud correcta?
Si se trata de abuelos de los que ven a sus nietos el fin de semana, por supuesto. Los abuelos no tienen que educar a los nietos. Ésta es una responsabilidad de los padres. Ahora bien, si se trata de abuelos que sustituyen a los padres, que cuidan normalmente de sus nietos y por tanto, desarrollan la función de padres, sí deben educar. Pero en este caso no actúan como abuelos sino como padres.
¿Cree que a veces los hijos comprenden y valoran la aportación que los abuelos pueden tener en la formación de sus hijos?
Creo que algunas veces los hijos se olvidan de que sus padres han pasado por todas las situaciones que ellos están viviendo. Aunque los tiempos cambien, hay constantes en la educación que se repiten generación tras generación. Otro tema importante es el de los abuelos como conservadores y transmisores de las tradiciones y cultura familiar, que tiene su grado de importancia.
Los hijos que cargan a los abuelos con el cuidado de sus nietos, ¿abusan de sus padres? ¿Cree que en general éste es un buen sistema para los nietos, o estarían mejor en la guardería al cargo de un profesional?
Efectivamente, pienso que hay muchos padres que abusan de los abuelos. Cada vez más. No creo que encargarse de los nietos como actividad diaria sea función de los abuelos, más que en los casos extremos en los que existan problemas económicos, o de enfermedad… Para eso existen estupendos profesionales en los Jardines de Infancia.
¿Qué importancia tiene la figura de los abuelos en la familia como institución?
Los abuelos significan la continuidad de las tradiciones familiares, incluso de los valores morales y religiosos. Son una figura que complementa a los padres en la educación de los niños y cierra el círculo familiar. Son transmisores de la memoria o la historia de la familia. Convendría escuchar más las viejas historias de los abuelos para conocer mejor las raíces de nuestra propia historia y valorar en todo su contenido la familia como institución.
¿Qué se pierden los nietos que no llegan a conocer o a tratar a sus abuelos? ¿Y viceversa?
Se pierden una experiencia que puede llegar a ser muy gratificante para ambos. La relación entre abuelos y nietos es mucho menos conflictiva que la de padres e hijos, y está llena de ternura. Los abuelos vuelven a su infancia con sus nietos, juegan con éstos y reviven recuerdos felices, se sienten útiles… Los nietos se sienten queridos incondicionalmente, lo cual puede ser muy bueno para su autoestima.
Violencia en la televisión
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas caricaturas, dependencia, dibujos animados, entretenimiento, grados de violencia, niños, padres, pedagogos, sociólogos, teleadición, televivión el Septiembre 3, 2008 por edmoli879| Autor: . | Fuente: “El Porvenir de Chile” Creciente violencia en la televisión infantil |
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| Pone en peligro la salud mental de los niños | |||
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Frente a este cuadro son muy elocuentes las palabras de S.S. Juan Pablo II a los comunicadores sociales: “Formar los hábitos de visión de los niños significará, algunas veces, simplemente apagar el televisor; porque hay cosas mejores que hacer, porque la consideración por otros miembros de la familia lo exige, o porque la visión indiscriminada de la televisión puede ser dañina. Los padres que hacen uso regular y prolongado de la televisión como una especie de ´niñera electrónica´ abdican de su papel de educadores primeros de sus hijos. Tal dependencia de la televisión puede privar a los miembros de la familia de oportunidades de relacionarse recíprocamente por medio de la conversación, actividades compartidas y de la oración en común. Los padres prudentes también son conscientes de que inclusive los buenos programas podrían ser suplidos por otras fuentes de noticias, entretenimiento, educación y cultura” (L´Osservatore Romano, 24/1/94).