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CÓMO AYUDAR A MI HIJO A MEJORAR SU COMPORTAMIENTO Intervenir sobre las conductas de los niños y niñas supone trabajar para cambiar las consecuencias que generan dichas conductas en el ambiente de las mismos, siendo generalmente los padres los encargados de dicha labor. Vamos a ir señalando los “principios” de los que podemos valernos para poder fortalecer o enseñar nuevos comportamientos que queremos que desarrollen nuestros hijos/as y la aplicación de los mismos A. Refuerzo positivo: para conseguir que una conducta se repita en el tiempo o incluso aparezca con más fuerza, el que emite esa conducta debe sentirse “recompensado”, debe sentir que la emisión de ese comportamiento nos ha gustado. Y lo debe hacer de forma inmediata para que sea eficaz. Para utilizar el método del refuerzo, en primer lugar hay que conocer qué cosas son reforzantes para el niño/a (si regalo un libro a alguien al que no le gusta leer no lo recibirá como premio) y qué conducta en concreto queremos reforzar, proporcionando este refuerzo de forma inmediata siempre que se de la conducta deseada. No obstante, a medida que el niño la vaya adquiriendo, la propia ejecución de la conducta será reforzante en sí misma y no será necesario recompensarla continuamente. ¿Cómo y cuando utilizarlo? Si la conducta que deseamos implementar es compleja para el niño/a, es importante reforzar o reconocer cada pequeño paso hacia la misma, porque si esperamos la realización perfecta, el cambio inmediato, “de un día para otro” y despreciamos los pequeños esfuerzos, difícilmente motivaremos para continuar el cambio. Así si al niño le cuesta estudiar y esperamos a que no se levante en toda la tarde, o le cuesta ordenar y hasta que no vemos recogida por completo la habitación no le premiaremos o incluso le recriminaremos aquello que le faltó, probablemente desista del intento de cambio. Así, para implementar bien el refuerzo positivo es necesario:
Este principio está en la base de una técnica llamada economía de fichas, utilizada para la instauración y control de conductas complejas para el niño/a. Debemos pactar también con el niño y de antemano qué necesita hacer para conseguir el punto/ficha y lo que obtendrá por su realización, en función de lo costosas que sean las conductas, así como la frecuencia, y momento del cambio. Es importante que la entrega de fichas o puntos se haga sin demora, de forma inmediata, contingentemente al comportamiento emitido, que se den siempre que se emita esa conducta, que se adecue la cantidad y el tipo de reforzador a entregar, tanto al niño como a la situación (es importante que el niño/a perciba mucha recompensa al principio para motivarse, “poniéndoselo fácil” y poco a poco se vayan incrementando los criterios para lograr tanto el punto o ficha como el premio, encareciendo este último) atender a la ley de “la oferta y la demanda” procurando no crear saciación y acompañar la entrega de la ficha con refuerzos sociales (“fenomenal, lo has hecho muy bien, estoy muy contento…”) que facilitarán la generalización. En el próximo número trabajaremos con un ejemplo que facilite la comprensión y aplicación de esta base teórica, así como seguiremos profundizando en otros principios de actuación para modificar el comportamiento de nuestros hijos e hijas
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Archivos para niños
Cómo ayudo a mis hijos…
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas comportamiento, conductas, contarto, demandas, niños, ofertas, pacto, principios, recompensas, TV el Octubre 10, 2008 por edmoli879Violencia en la televisión
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas caricaturas, dependencia, dibujos animados, entretenimiento, grados de violencia, niños, padres, pedagogos, sociólogos, teleadición, televivión el Septiembre 3, 2008 por edmoli879| Autor: . | Fuente: “El Porvenir de Chile” Creciente violencia en la televisión infantil |
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| Pone en peligro la salud mental de los niños | |||
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El niño que miente
Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas atención, causas, conciencia, cuidado, culpa, daño, frustración, honestidad, imgen, mentira, mentirosos, miiedos, niñez, niño tímido, niños, padres rígidos, psicoterapia, vanidad, veracidad el Agosto 27, 2008 por edmoli879El niño suele mentir como resultado de un sentimiento de frustración.
Hasta los 4 años, el niño suele comportarse con el fin de complacer a los padres; de ahí, que el realizar algo que se sabe no va a gustar, se omite, no se cuenta.
Es alrededor de los 6-7 años, cuando el niño ya tiene conciencia de haber mentido y se siente mal por ello, aunque no se le haya descubierto.
Razones por las que un niño suele mentir:
– por imitar a los adultos: El niño se da cuenta que los adultos mienten cuando les interesa:
- para complacer a alguien
- para no hacerle daño,... Para el niño esto se va a ir convirtiendo en algo natural, que cree poder utilizar a su conveniencia tal y como ha observado en los demás.
– por predisposición en su personalidad: encontraremos diferentes reacciones según el carácter del niño. Si es tímido o si es un niño con muchos miedos, lo que hará será negar las cosas. El niño exaltado, las exagerará. Precisarán diferente trabajo terapéutico:
– al niño tímido se le estimulará más, se hablará con él para que al “conocer” esas cosas que le producen tanto miedo se sienta con más dominio sobre ellas.
– al niño exaltado se le intentará relajar mediante ejercicios de descarga psicomotriz o mediante alguna actividad deportiva; y se atenderá con detalle a sus fantasías, haciéndole ver que no son más que eso o que sólo una parte de éstas se ajustan verdaderamente al mundo real.
- para llamar la atención, pues se siente poco atendido: la mentira más frecuente suele ser el inventar una dolencia (se trata de algo diferente a los trastornos psicosomáticos, pues aquí el niño en realidad no sufre enfermedad alguna). Los padres deberán intentar dar al niño el afecto que reclama y dedicarle más tiempo.
- para evitar un castigo: la mayoría de las mentiras vienen producidas por este miedo. Suele responder a unos padres demasiado rígidos y moralizadores, y a un hijo con miedo de perder el amor de éstos. Es conveniente averiguar qué imagen tienen estos hijos de los padres, pues a veces es muy distinta de la que creemos.
– por vanidad o “chulería”: generalmente se produce porque el niño quiere agradar a los padres, sabiendo cuánto valoran éstos las apariencias.
– por no tener la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario: este caso precisa de psicoterapia, ya que este tipo de niños no tienen conciencia de que están mintiendo; significa que está anclado en fases anteriores de su desarrollo o que está perdiendo contacto con la realidad.
De acuerdo a las capacidades evolutivas del niño, es conveniente buscar la manera de enseñarle sobre la honestidad, a identificar lo real de lo imaginado,... y sobre todo, intentar ser un buen ejemplo.
Se felicitará siempre la veracidad de lo explicado, y una vez el niño miente , antes que reñirle, es necesario averiguar los motivos que le han llevado a mentir.

Frente a este cuadro son muy elocuentes las palabras de S.S. Juan Pablo II a los comunicadores sociales: “Formar los hábitos de visión de los niños significará, algunas veces, simplemente apagar el televisor; porque hay cosas mejores que hacer, porque la consideración por otros miembros de la familia lo exige, o porque la visión indiscriminada de la televisión puede ser dañina. Los padres que hacen uso regular y prolongado de la televisión como una especie de ´niñera electrónica´ abdican de su papel de educadores primeros de sus hijos. Tal dependencia de la televisión puede privar a los miembros de la familia de oportunidades de relacionarse recíprocamente por medio de la conversación, actividades compartidas y de la oración en común. Los padres prudentes también son conscientes de que inclusive los buenos programas podrían ser suplidos por otras fuentes de noticias, entretenimiento, educación y cultura” (L´Osservatore Romano, 24/1/94).