Archivos para niños

Cómo ayudo a mis hijos…

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , el Octubre 10, 2008 por edmoli879

CÓMO AYUDAR A MI HIJO A MEJORAR SU COMPORTAMIENTO
Lorena López Muñoz, Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

Intervenir sobre las conductas de los niños y niñas supone trabajar para cambiar las consecuencias que generan dichas conductas en el ambiente de las mismos, siendo generalmente los padres los encargados de dicha labor.

Vamos a ir señalando los “principios” de los que podemos valernos para poder fortalecer o enseñar nuevos comportamientos que queremos que desarrollen nuestros hijos/as y la aplicación de los mismos

A. Refuerzo positivo: para conseguir que una conducta se repita en el tiempo o incluso aparezca con más fuerza, el que emite esa conducta debe sentirse “recompensado”, debe sentir que la emisión de ese comportamiento nos ha gustado. Y lo debe hacer de forma inmediata para que sea eficaz.
El refuerzo es algo que nos agrada. Puede consistir en  elogios, alabanzas, frases de ánimo, felicitaciones, expresiones faciales, contacto físico, escuchar con atención (reforzadores sociales); también pueden ser reforzadores materiales, productos consumibles como chicles, chocolate, refrescos, …Artículos manipulables como discos, balones, juguetes,..o cualquier objeto que sea gratificante para el niño: ropa, una habitación para él solo..Podemos reforzarle también permitiéndole realizar actividades placenteras para él como ver la tele, jugar a la videoconsola, incluso actividades compartidas como leerle un cuento, pasar rato con los amigos, ir al cine, etc.

Para utilizar el método del refuerzo, en primer lugar hay que conocer qué cosas son reforzantes para el niño/a (si regalo un libro a alguien al que no le gusta leer no lo recibirá como premio) y qué conducta en concreto queremos reforzar, proporcionando este refuerzo de forma inmediata siempre que se de la conducta deseada. No obstante, a medida que el niño la vaya adquiriendo, la propia ejecución de la conducta será reforzante en sí misma y no será necesario recompensarla continuamente.

¿Cómo y cuando utilizarlo?

Si la conducta que deseamos implementar es compleja para el niño/a, es importante reforzar o reconocer cada pequeño paso hacia la misma, porque si esperamos la realización perfecta, el cambio inmediato, “de un día para otro”  y despreciamos los pequeños esfuerzos, difícilmente motivaremos para continuar el cambio. Así si al niño le cuesta estudiar y esperamos a que no se levante en toda la tarde, o le cuesta ordenar y hasta que no vemos recogida por completo la habitación no le premiaremos o incluso le recriminaremos aquello que le faltó, probablemente desista del intento de cambio.
Por el contrario si queremos que nuestro hijo adquiera hábito de estudio, podemos empezar reforzando cualquier actividad próxima a la de estudiar: leer, ver algún programa cultural por TV, preguntar alguna duda acerca de sus deberes.   

Así, para implementar bien el refuerzo positivo es necesario:

  1. Especificar bien la conducta a modificar
  2. Identificar reforzadores eficaces.
  3. Administrar de forma inmediata a emisión de conducta que deseamos.
  4. Utilizar varios reforzadores, para evitar saciación, por mucho que nos guste algo, el realizarlo de forma repetida nos puede llegar a cansar y perder su valor reforzante
  5. Acompañar todo refuerzo material o de actividad con los reforzadores sociales, menos costosos, más accesibles e inmediatos y de un gran valor que permite ir desvaneciendo el resto de las recompensas.
  6. Estimar cantidad óptima de reforzador.
  7. Pasar de un refuerzo continuo (refuerzo que aparece siempre tras la emisión de la conducta deseada) al intermitente (aparece sólo en ocasiones, alternado con refuerzos sociales) cuando vayamos viendo que la realización de la conducta deseada, se ha ido automatizando e incluso la misma realización llega a ser reforzante por sí misma

Este principio está en la base de una técnica llamada economía de fichas, utilizada para la instauración y control de conductas complejas para el niño/a.
No se trataría de otra cosa que de fijarnos dos o tres conductas muy concretas que queremos que el niño lleve a cabo, y utilicemos como refuerzo por su aparición una ficha, o punto, que podrá canjear más tarde en un plazo establecido (al finalizar el día o la semana) por los distintos premios que habremos pactado de antemano con él o ella (reforzadores materiales, de actividad….) en función de los puntos obtenidos. Así por ejemplo podrá obtener un postre especial con X puntos, o un tiempo extra de T.V o ir al cine el sábado, con otros tantos.

Debemos pactar también con el niño y de antemano qué necesita hacer para conseguir el punto/ficha y lo que obtendrá por su realización, en función de lo costosas que sean las conductas, así como la frecuencia, y momento del cambio.

Es importante que la entrega de fichas o puntos se haga sin demora, de forma inmediata, contingentemente al comportamiento emitido, que se den siempre que se emita esa conducta, que se adecue la cantidad y el tipo de reforzador a entregar, tanto al niño como a la situación (es importante que el niño/a perciba mucha recompensa al principio para motivarse, “poniéndoselo fácil” y poco a poco se vayan incrementando los criterios para lograr tanto el punto o ficha como el premio, encareciendo este último)  atender a la ley de “la oferta y la demanda” procurando no crear saciación y acompañar la entrega de la ficha con refuerzos sociales (“fenomenal, lo has hecho muy bien, estoy muy contento…”) que facilitarán la generalización.

En el próximo número trabajaremos con un ejemplo que facilite la comprensión y aplicación de esta base teórica, así como seguiremos profundizando en otros principios de actuación para modificar el comportamiento de nuestros hijos e hijas

 

Violencia en la televisión

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , , el Septiembre 3, 2008 por edmoli879
Autor: . | Fuente: “El Porvenir de Chile”
Creciente violencia en la televisión infantil
Pone en peligro la salud mental de los niños
 
Creciente violencia en la televisión infantil
Creciente violencia en la televisión infantil

“Dragon Ball Z”, “Ranma”, “Mortal Kombat” y “Sailor Moon”, entre otras son las series que se caracterizan por su excesiva violencia y situaciones ambiguas, que han puesto en alerta a expertos en programación televisiva, y que han hecho un llamado a los canales de televisión para que disminuyan los grados de violencia de los espacios de la TV infantil, particularmente en los contenidos de la nipoanimación, donde lo bélico es el eje de sus historias.

Este llamado a la autorregulación se enmarca en la responsabilidad de la formación de las nuevas generaciones, que en la actualidad son bombardeadas con modelos que hacen de la violencia formas de vida, lo que posteriormente influye en los modelos a seguir.

El Consejo Nacional de Televisión ha tomado algunas medidas para regular esta situación pero para el equipo de psicólogos, sociólogos y pedagogos, “hoy en día no se está cumpliendo porque un dibujo animado que está hecho para niños, tendría que tener una categoría especial ´Programa infantil con violencia´ . Hay caricaturas que les provocan reacciones violentas a los niños en etapa escolar, pues ellos tienden a aplicar este mismo grado de violencia en el colegio con sus compañeros”.

“Como en la televisión los dibujos que caen heridos se paran con tanta facilidad y no demuestran dolor, entonces los niños creen que si golpean no causará dolor a los otros porque están acostumbrados a ver violencia sin dolor”, manifestó el especialista Juan Baeza.

Añadió que hay menores que se refugian en estos dibujos animados porque el mundo en el que ellos están insertos no les reporta felicidad. Es decir, hay un acto de evasión donde los niños quieren que su mundo sea parecido al que observan en la televisión.

Baeza se pregunta ¿qué está pasando en las casas donde, a veces, la niñera es la misma televisión?… los padres los dejan al cuidado de la televisión y después se quejan de que el niño les salió anormal, sin embargo, los padres no se dan cuenta que el niño recibe una serie de mensajes que ellos no están controlando”.

Frente a este cuadro son muy elocuentes las palabras de S.S. Juan Pablo II a los comunicadores sociales: “Formar los hábitos de visión de los niños significará, algunas veces, simplemente apagar el televisor; porque hay cosas mejores que hacer, porque la consideración por otros miembros de la familia lo exige, o porque la visión indiscriminada de la televisión puede ser dañina. Los padres que hacen uso regular y prolongado de la televisión como una especie de ´niñera electrónica´ abdican de su papel de educadores primeros de sus hijos. Tal dependencia de la televisión puede privar a los miembros de la familia de oportunidades de relacionarse recíprocamente por medio de la conversación, actividades compartidas y de la oración en común. Los padres prudentes también son conscientes de que inclusive los buenos programas podrían ser suplidos por otras fuentes de noticias, entretenimiento, educación y cultura” (L´Osservatore Romano, 24/1/94).

Entre los trabajos sobre la materia, se destaca el libro”Teleadicción: una amenaza acecha nuestros hijos” donde se analiza en base a estudios chilenos e internacionales, tanto las dificultades como las soluciones para esta problemática de la influencia de la televisión en las generaciones más vulnerables.

 

El niño que miente

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 27, 2008 por edmoli879

El niño suele mentir como resultado de un sentimiento de frustración.

Hasta los 4 años, el niño suele comportarse con el fin de complacer a los padres; de ahí, que el realizar algo que se sabe no va a gustar, se omite, no se cuenta.

Es alrededor de los 6-7 años, cuando el niño ya tiene conciencia de haber mentido y se siente mal por ello, aunque no se le haya descubierto.

Razones por las que un niño suele mentir:

por imitar a los adultos: El niño se da cuenta que los adultos mienten cuando les interesa:

- para complacer a alguien

- para no hacerle daño,... Para el niño esto se va a ir convirtiendo en algo natural, que cree poder utilizar a su conveniencia tal y como ha observado en los demás.

por predisposición en su personalidad: encontraremos diferentes reacciones según el carácter del niño. Si es tímido o si es un niño con muchos miedos, lo que hará será negar las cosas. El niño exaltado, las exagerará. Precisarán diferente trabajo terapéutico:

– al niño tímido se le estimulará más, se hablará con él para que al “conocer” esas cosas que le producen tanto miedo se sienta con más dominio sobre ellas.

– al niño exaltado se le intentará relajar mediante ejercicios de descarga psicomotriz o mediante alguna actividad deportiva; y se atenderá con detalle a sus fantasías, haciéndole ver que no son más que eso o que sólo una parte de éstas se ajustan verdaderamente al mundo real.

- para llamar la atención, pues se siente poco atendido: la mentira más frecuente suele ser el inventar una dolencia (se trata de algo diferente a los trastornos psicosomáticos, pues aquí el niño en realidad no sufre enfermedad alguna). Los padres deberán intentar dar al niño el afecto que reclama y dedicarle más tiempo.

- para evitar un castigo: la mayoría de las mentiras vienen producidas por este miedo. Suele responder a unos padres demasiado rígidos y moralizadores, y a un hijo con miedo de perder el amor de éstos. Es conveniente averiguar qué imagen tienen estos hijos de los padres, pues a veces es muy distinta de la que creemos.

por vanidad o “chulería”: generalmente se produce porque el niño quiere agradar a los padres, sabiendo cuánto valoran éstos las apariencias.

por no tener la capacidad de distinguir entre lo real y lo imaginario: este caso precisa de psicoterapia, ya que este tipo de niños no tienen conciencia de que están mintiendo; significa que está anclado en fases anteriores de su desarrollo o que está perdiendo contacto con la realidad.

De acuerdo a las capacidades evolutivas del niño, es conveniente buscar la manera de enseñarle sobre la honestidad, a identificar lo real de lo imaginado,... y sobre todo, intentar ser un buen ejemplo.

Se felicitará siempre la veracidad de lo explicado, y una vez el niño miente , antes que reñirle, es necesario averiguar los motivos que le han llevado a mentir.