Archivos para maestros

¿El comportamiento, se Hereda o se Aprende?

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , el Octubre 10, 2008 por edmoli879

Lorena López Muñoz, Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

Una de las grandes polémicas que ha surgido entorno al estudio del carácter y comportamiento  humano es la determinación del peso que tiene la herencia (“Es igual que su padre”) y el ambiente (“el ambiente en el que se ha criado le ha hecho…”) en la formación del mismo. Son numerosos los estudios y muchos los resultados a favor y en contra de una y otra opción, lo cierto es que la influencia de ambas existe, incluso interactúan, pero es el entorno el susceptible de cambio, lo modificable y a nuestro alcance para poder instaurar, reducir o aumentar conductas.
           
Este entorno o ambiente está formado por una serie de factores externos que ejercen o pueden ejercer una acción directa sobre el comportamiento. Ambiente es todo lo que nos rodea: la familia con la que uno vive, el contexto social en que se encuentra, el lugar donde reside. Ambiente son también las ideas, creencias, juicios de quienes nos rodean.

La elección de la escuela a la que acudirán nuestros/as  hijos e hijas, de acuerdo con nuestras ideas acerca de la educación o por criterios de tipo práctico (económicos, proximidad…), el barrio en el que vivirán, la estructura familiar, las amistades etc. están configurando parte del ambiente que les rodeará y por tanto su “carácter”, su ideología, sus gustos…

Incluso la predisposición genética a tener un determinado físico (tener el pelo rizado o ser propenso a la obesidad), que a priori no supone por sí mismo un problema, lo puede llegar a ser en un ambienten en el que las pautas estéticas que rigen, valoran tener el pelo lacio o estar delgado. En este caso los rasgos iniciales son debidos a la herencia pero la conducta que se origina será debida a la interacción de estos rasgos con el medio.   

Pero, ¿a qué llamamos conducta?
Llamamos conducta o comportamiento a todo lo que hace el ser humano, adulto o niño: una acción, un movimiento, e incluso la forma de reaccionar en una situación determinada. Siempre estamos haciendo algo y los demás a nuestro alrededor también.

De las respuestas que dé el ambiente a estos comportamientos, respuestas positivas o negativas, va a depender que estos persistan, aumenten o disminuyan.

Si cuando una niña llora, su madre o padre le coge en brazos enseguida, aprenderá que su comportamiento ha sido eficaz para conseguir su objetivo y por tanto mantendrá este comportamiento siempre que desee que esa consecuencia, tan positiva para él, vuelva a suceder.. Si un niño recibe un caramelo inmediatamente después de vestirse solo, es probable que en el futuro se vista solo con más frecuencia, ha visto “recompensado” su esfuerzo . Si al comprar en una tienda logramos un descuento, probablemente volveremos a comprar a esa tienda. Todos estos comportamientos han estado seguidos de consecuencias positivas, agradables, por ello la probabilidad de repetirse en un futuro aumentará.

Si por el contrario, al realizar una conducta no se obtienen consecuencias agradables o incluso las consecuencias que se obtienen son negativas (un insulto, quedarme sin postre o sin mi programa favorito, una factura cara por un servicio poco competente…) es probable que esa conducta disminuya o no se repita más. Luego el aprendizaje de unos comportamientos u otros dependerán, en gran medida, de las consecuencias que producen en le entorno.

Pero no sólo las consecuencias son las responsables de nuestra forma de actuar.
“¿Dónde habrá aprendido este niño a…?, nosotros nunca lo hacemos”. La observación e imitación de los modelos que nos rodean también son una fuente importante de aprendizaje. El aprendizaje por imitación se inicia muy pronto y se desarrolla durante toda la vida.
La adquisición del habla es un ejemplo claro de aprendizaje por imitación. Ésta se realiza en un principio en presencia del modelo, más adelante esta presencia no será necesaria para que el niño pueda imitar al modelo. Bastará con que observe un comportamiento en un momento determinado y lo reproducirá posteriormente porque lo recuerda, aunque la situación no sea exactamente la misma.

Los primeros modelos a imitar van a ser los familiares cercanos: hermanos, padre y madre, etc. Más tarde cuando el niño vaya a la guardería o al colegio serán los maestros, compañeros, amigos de juegos, héroes, cantantes y protagonistas de sus series preferidas.

Ahora bien, de nuevo las consecuencias del comportamiento tiene un peso importante, los niños no imitan todos los comportamientos que ven a su alrededor, sino que seleccionan, observando cuáles son los que reportan consecuencias positivas tanto a quienes los realizan como a ellos mismos al ejecutarlos. Si la primera vocalización del bebé, o su primera sonrisa viene seguida del entusiasmo de los padres, o de un sonido similar, la probabilidad de que éste lo repita será mayor.

Así pues vemos que tanto la conducta adecuada como la inadecuada (aquella que dificulta el desarrollo personal satisfactorio, tanto del que emite, como del que recibe el comportamiento) se aprenden por procedimientos análogos y que en nuestra mano está, muchas veces, modificar el ambiente que contribuye o no al desarrollo de las mismas. Conociendo las técnicas adecuadas y llevándolas a cabo de forma consistente y en el momento adecuado, podremos, en principio, aprender a modificar el comportamiento.

Habilidades comunicativas

Publicado en General con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 29, 2008 por edmoli879

Reflexiones en torno al desarrollo de habilidades comunicativas mediante la lectura oral

Resumen

La  lengua es  un valioso instrumento de comunicación y aprendizaje  entre  los seres humanos. Desde pequeños, en el ámbito de la familia  y en el contacto social que los individuos desarrollan se inician  saberes,  la escuela también tiene su encargo social junto a los agentes de la comunidad y la familia y como  objetivo del currículo siempre se halla  propiciar el desarrollo lingüístico estructurado a lo largo de los años escolares,  dotando al estudiantado de competencias,  que los sitúan en diferentes niveles de desarrollo  comunicativo,   a partir de las macro-habilidades fundamentales de: hablar, escuchar, escribir y leer, entrenadas en los diferentes espacios comunicativos. Se particulariza en esta oportunidad, en la valiosa lectura oral, componente y técnica que  empleará en el transcurso de toda la vida  y que mediante las destrezas que  alcance o no,  dará muestras de la eficiencia  comunicativa en los diferentes espacios en que haga uso de ella.

En las escuelas cubanas desde hace algunos años, con toda intencionalidad didáctica, se fomenta el enfoque comunicativo y desde diferentes niveles de la formación de los conceptos se potencian los componentes funcionales: la comprensión, el análisis y la construcción de textos de diversas naturalezas y estilos funcionales. Desde el punto de vista didáctico el profesor  va  jerarquizando en diferentes momentos uno y subordinando el resto indistintamente, en dependencia del objetivo que se esté desarrollando.

Este enfoque no solo es típico de las clases de Lengua sino que está presente en el actuar didáctico de todas las asignaturas, pues facilitan de forma integradora, el desarrollo de esas habilidades básicas para la adquisición de conocimiento de diferentes materias. No obstante, sí es contenido y medio en los momentos en que la lengua y la literatura se imparten, por lo que adentrarse en sus presupuestos teóricos y metodológicos debe constituir una meta profesional de todos los pedagogos en los diferentes grados y enseñanzas.

Cuando se prioriza el componente funcional de la comprensión, se profundiza en que se alcancen niveles superiores de lectura, entendiendo que leer es comprender, en la medida en que el receptor de un texto se convierta en  lector u oyente, sea capaz de percibirlo fonológicamente y descubra el significado de las palabras  y  las relaciones que existen entre ellas, las redes y campos semánticos que se tejen y destejen, con el andar lector, devenido de la arquitectura textual con que lo ha construido el autor; y  esto se logra a partir de la lectura. Es  hacia  ello, y en particular a la lectura oral, que  se encauza este trabajo, pues  es  propósito  reflexionar acerca de las posibilidades comunicativas que se alcanzan  mediante el ejercicio de  la lectura en alta voz.

Siempre que  se realiza  algo  a los individuos los  mueve un fin, un propósito, una aspiración, un objetivo. ¿Por qué  enseñar? ¿Para qué aprenderlo?  Son preguntas que muchos y muchas veces  los docentes se formulan.

Carlos Álvarez de Zayas, en su libro  Didáctica; La escuela en la vida, al referirse a los componentes del proceso docente-educativo considera como tales:

El aprendizaje, la enseñanza y la materia de estudio, sobre la cual trabajan los estudiantes y el profesor

No obstante, estudios más profundos lo llevaron a plantearse un componente esencial del proceso docente-educativo, considerado por él como el primero y relacionado con el objeto y objetivo. Es decir, el objeto es el portador del problema y el objetivo es la aspiración, lo que se pretende alcanzar en la formación de las nuevas y futuras generaciones:

El problema, este que se denomina encargo social y que consiste en preparar a los ciudadanos de esa sociedad (de su sociedad) tanto en sus pensamientos como sentimientos

Es por eso que más de una vez, han aparecido en entornos docentes interrogantes como:

Ø ¿Realizan una correcta lectura oral los alumnos?

Ø ¿Se les han ofrecido  los instrumentos o las  herramientas suficientes para una buena lectura oral?

Ø ¿Cómo  aspiran los profesores  que lean los educandos?

Ø ¿Se ha  contribuido al desarrollo de habilidades lectoras?.

Enseñar es una manera excelente de aprender y los maestros  en este ejercicio pedagógico tienen que ser ejemplo de disciplina y dedicación en el arte de leer en alta voz.

Para aprender, apreciar y comprender un texto, lo esencial es leer; pero si se quiere colocar de veras  un libro en las manos de otros individuos que desean leer, el ejemplo personal, es indispensable y esto se puede lograr con una atractiva y buna  técnica de la lectura oral.

Resulta cierto que la lectura es uno de los principales ejercicios en  las escuelas; pero aún no es suficiente el tiempo que se le dedica a esta importante actividad y se activa más en las asignaturas relacionadas con la lengua y la literatura, pero se intensifica y estimula a sistematizar en todos los años y  asignaturas, también se debe estimular  de forma independiente y con la cooperación de la familia y tutores  en el hogar, porque la lectura es un arte, y como tal tiene que ser enseñada a los demás. No hay nada insignificante o minúsculo en el gran asunto de la educación y la lectura en alta voz es uno de los elementos de la instrucción que durante toda la vida los individuos van a  emplear y el utilizarlo bien les ofrecerá valiosas oportunidades y positivos resultados en los diversos escenarios.

Algunos muy buenos lectores, aquellos que leen con perfecta corrección, sin cometer cambios, adiciones, omisiones, con fluidez, en un tiempo moderado, preciso, casi conversacional y con la expresividad y entonación que el texto y el contexto en que se lee necesitan, es posible que lo hayan adquirido por herencia familiar o en la escuela.  De cualquier manera los patrones a imitar deben existir, los buenos patrones  están en  escuelas, hogares, instituciones solo que hay que mantener la exigencia de tan digno acto en todo momento y circunstancia.

Cuando el niño aprende a leer, cuando ya puede hacerlo por sí solo,  casi se ha formado una habilidad, que aún no está automatizada. Por tal razón, para que este logre alcanzar una lectura correcta, adecuada a su grado y edad, se debe propiciar el desarrollo del hábito de la lectura y en particular la lectura oral.

Leer bien un texto o una obra y representarla o dramatizarla, son cosas diferentes. El actor solo tendría que representar un papel; sin embargo, el lector los representa  todos. “El actor es un solista que toca en una orquesta; el lector es toda la orquesta.

El lector en alta voz, tendría que figurar cualquier edad, sexo, sentimiento y cambiar a cada momento de voz, de movimiento, de expresión y por supuesto, como la impresión que quiere lograr es de conjunto, debe dar a cada personaje todo su valor, la jerarquía que le corresponde, sin sacarlo de su categoría y contexto. En esencia, debe dar al que lo escucha un cuadro completo y acabado, que le permita adentrarse y comprender lo escuchado.

Por supuesto que es una tarea difícil enseñar a leer a otros, pero no es tan difícil si se le enseña cómo se lee. Es acertado pensar, que varios grupos de alumnos enseñados por maestros distintos adquirieron actitudes diferentes ante la lectura y su interpretación. Por eso, como aconsejara Camila Henríquez Ureña en: Invitación a la lectura:

Lo mejor es que el maestro se limite a sugerir caminos, modos y a dar a conocer al alumno los recursos literarios que emplean los diversos tipos de literatura y las técnicas que le permitieron acercarse a su interpretación; pero debe advertir siempre al alumno que al leer debe situarse como una personalidad, como un temperamento ante otro, y que nadie puede precisar de antemano el resultado de esa relación

El maestro tiene la misión de familiarizar o relacionar al alumno con las técnicas de la lectura según los diferentes tipos de textos.  Mediante ellos, los alumnos aprenderán a ver la obra leída en función del mundo en que fue creada y podrán descubrir por sí mismos el sentido con que fue escrita por su autor. El maestro orientará al lector de manera tal, que le facilite o ayude a desarrollar su poder de reacción ante lo leído, y que este pueda crear sus propios mecanismos para leer y escudriñar críticamente lo leído, sin desesperarse y sin querer encontrar en el texto lo mismo que otros han hallado antes.

No se puede perder de vista la realidad y el contexto, en que fue escrita la obra, ni el sujeto que realiza la lectura, ni el autor que la creó. Por eso al desarrollar habilidades lectoras es importante y necesario tener en cuenta los conocimientos adquiridos por el lector y sobre todo, aquellos relacionados con el tema tratado en la lectura. No se debe olvidar que habilidad es el dominio de un conjunto de acciones psíquicas y prácticas que posibilitan la realización de una actividad partiendo de los conocimientos y hábitos que posee cada persona.

Es por ello, que la preparación para la lectura oral o en alta voz lejos de hacer perder tiempo a los alumnos, se lo hará ganar; porque esforzarse en leer bien una página es la manera más segura de comprenderla mejor y recordarla por más tiempo. Por eso es conveniente que en la escuela, la lectura que sea seleccionada, la lea primero el maestro y luego el alumno y que previamente haya sido leída por ambos en forma silenciosa o que se preparen previamente los buenos lectores como  ejercicios modelos ante el alumnado o se parta de grabaciones que contengan música o vídeos, entre otras ideas creativas.

La parte técnica del arte de leer en voz alta se relaciona con la voz y la pronunciación, los sentidos y las palabras. La voz solo se emite, se ejecuta, por acción voluntaria; se habla cuando se desea hablar; se  puede  hacer en forma más o menos alta, más o menos rápida; se regula la voz como  personal que es.  Por consiguiente, la voz, es el principal instrumento del lector en alta voz y no se podría llegar a utilizar bien sin el concebido aprendizaje para ello. Por lo tanto, se puede aprender a leer, por ser la lectura susceptible de modificación, de cambios por la voluntad del lector.

Para llegar a ser un buen lector oral es indispensable conocer y emplear el tono bajo, medio y alto, cuando corresponda. Hay quien hasta ha perdido razones, por haber comenzado su defensa, a veces sin notarlo, en un tono muy alto. Igual sucede con la lectura. Ningún extremo es saludable; se requiere, por tanto, de una acertada combinación de tonos en el ejercicio de la voz y sobre todo el trabajo sistemático con ella. La práctica bien dosificada fortalece y estimula la voz débil, suaviza y colorea la dura y dulcifica la más áspera. La voz se tiene, no se crea; pero sí puede ser transformada, educada.

Sin embargo, para leer bien, se necesita respirar bien. Debemos facilitar el paso del aire por nuestros órganos respiratorios para que  salga luego en forma de manantial  mediante las cuerdas vocales. Hay que adquirir y almacenar aire (aspirar) y solo utilizar el necesario y en el momento preciso (espirar).

El buen lector aspira bastante y espira poco. El que no regula bien estas acciones, a cada instante se verá obligado a realizar aspiraciones ruidosas que entorpecen la lectura y molestan al que escucha. Por eso es recomendable una correcta postura al leer. En posición no adecuada se aspira mal y se espira   peor.

Todo lo anterior se relaciona con la articulación y producción de los sonidos y las palabras. La adecuada articulación, proporciona energía, pasión por lo que se lee y puede llegar a sustituir cualquier flaqueza de la voz. El lector más admirable puede ver por un instante, débil, apagada o ronca su voz y una buena articulación puede salvarlo de situación.

Por eso es necesario que desde los primeros grados   escolares se  desempeñe un trabajo correctivo bien dirigido, se tracen estrategias   que preparen al alumno para enfrentar mayores exigencias lectoras en relación, además, con la entonación y expresividad de lo leído.    En la primera parte del proceso de la lectura, el alumno recibe las impresiones hasta el límite de sus capacidades de receptividad y comprensión, y en la segunda parte de este proceso es capaz de comparar, formarse juicios y hasta llegar a concretar una firme impresión acerca de lo leído.

No todos los alumnos llegarán a ser lectores críticos, profundos, que expresen sus descubrimientos o impresiones lectoras; pero sí se  puede contribuir a la formación de lectores inteligentes, analíticos, que disfruten del arte de la lectura y del placer que significa la lectura oral.  Muestra, de que con una adecuada lectura en alta voz, se puede lograr una buena comunicación con el auditorio y que además este pueda disfrutar y vibrar de emoción.

Si usted, estimado lector o profesional de la lectura,  se ha  estimulado  a pensar y a reflexionar al respecto,  las autoras se consideran un tanto satisfechas en la medida además que  provoque tal efecto en sus círculos de amigos, en colectivos profesorales o en su alumnado y   será un incondicional aliado en la búsqueda de vías y nuevos métodos para poner en práctica este tan antiquísimo ejercicio, con lo cual contribuirán a favorecer el desarrollo de buenos lectores en alta voz y en competentes hombres en el ejercicio de la lectura durante su vida.

Psicopedagogía en el profesorado

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , , el Agosto 24, 2008 por edmoli879

Resumen: Una reflexión acerca del tan difundido criterio de que para ser un buen profesor sólo se necesita tener un profundo conocimiento de la ciencia específica que se imparte.

Introducción.

En muchos docentes es común la afirmación, de que para ser un buen profesor, basta con tener un profundo conocimiento de la ciencia  o materia que imparte. Este criterio no es sólo privativo de aquellos que han llegado a su profesión sin tener una formación pedagógica previa, se escucha también entre los que sí han tenido esta preparación en sus estudios de pregrado. Como prueba palpable de lo prescindible que resulta la formación pedagógica, resultan los sobrados ejemplos de magníficos profesores que no han tenido una preparación teórica en Pedagogía, Psicología o Didáctica; sobre todo en la educación superior. Algunos llegan inclusive, a lanzar una cruzada contra las ciencias pedagógicas y se niegan rotundamente a superarse en ese campo por considerarlo algo innecesario.

La concepción se resume en que para ser un buen profesor de Matemática, Física, Química, u otra; basta con ser un buen matemático, físico, químico, etc.

Para reflexionar sobre este discordante tópico, surge la pregunta: ¿cómo el científico aprendió su ciencia?

¿Cómo aprendemos?

Pocas veces el hombre se detiene a meditar acerca de cómo aprendió todo lo que sabe, ni siquiera presta importancia a ello y, en ocasiones, está convencido de que su sapiencia es un don natural del que fue dotado.

Muchos profesores estiman que la efectividad de su metodología de enseñanza responde a su gracia natural. Esto resulta particularmente extendido entre los docentes que imparten clases en la educación superior, dado que muchos de ellos no tienen una formación pedagógica de pregrado y se resisten a recibirla en postgrado. Ellos actúan como una poderosa fuerza que se resiste a cambiar hacia posturas innovadoras en la enseñanza, a través de la asimilación de nuevos métodos, procedimientos y técnicas surgidos de las ciencias pedagógicas.

El aprendizaje del contenido de la enseñanza en una institución escolar y aún, el logrado de modo autodidacto en manuales y textos, tiene como denominador común:

· El contenido tiene una estructuración didáctica.

· Junto con el contenido de la ciencia, se aprende el método de la ciencia y el método de enseñanza de la ciencia.

· El modo de actuación del profesor contribuye al aprendizaje de la metódica de enseñanza de la disciplina que imparte.

La estructuración didáctica del contenido.

Para alcanzar el objetivo, el estudiante debe formar su pensamiento y cultivar sus facultades,  mediante el dominio de una rama del saber, de una ciencia, de parte de ella o de varias interrelacionadas entre sí y que expliquen el comportamiento del objeto en que se manifiesta el problema.

Una definición de lo que abarca el contenido de la enseñanzaaprendizaje nos señala que …está integrado de forma unitaria por el sistema de conocimientos, el sistema de habilidades, el sistema de valoraciones, normas de actuación y el sistema de experiencias de la actividad creadora acumulados por la humanidad en el desarrollo histórico – social del proceso educacional como fenómeno social y sus resultados… (Danilov y Skatkin, 1981, Pág 195).

En resumen …el contenido es el componente del proceso docente – educativo que expresa  aquellos aspectos necesarios e imprescindibles para cumplimentar el objetivo y que se manifiesta en la selección de los elementos de la cultura que debe aprender el estudiante, para alcanzar los objetivos.

Estos son los contenidos que se enseñan y se aprenden.

· Sistema de conocimientos.

· Sistema  de habilidades y hábitos.

· Sistema de relaciones con el mundo.

· Sistema de experiencias de la actividad creadora… (Addine y otros, 2002, Pág.72)

Como se expresó, muchos autores coinciden que en el contenido se distinguen tres dimensiones:  los conocimientos, que reflejan el objeto de estudio; las habilidades, que recogen el modo en que se relaciona el hombre con dicho objeto;  y los valores, que expresan la significación que el hombre le asigna a dichos objetos. Hoy tiende a incluirse la creatividad como una cuarta dimensión, que adquiere un papel relevante en el proceso, entendida como elproceso de descubrimiento y creación de algo nuevo que cumple las exigencias de una determinada situación social, proceso que además tiene un carácter personológico… (Mitjáns1995, Pág. 35). En la creatividad se expresa la esencia sociotransformadora del hombre, …como categoría fija el aspecto de la actividad humana que se orienta al futuro … como resultado de la cual se forma un nivel más alto del conocimiento y/o un nuevo modo de acción… (Martínez Llantada, 1996, Pág. 13). La creatividad … permite al hombre penetrar en la esencia de los fenómenos estudiados, a utilizar nuevos procedimientos, introducir elementos novedosos en los métodos… (Op. Cit, Pág. 14).

Como dimensión del contenido, la creatividad le permite al sujeto asimilar un contenido diferente al que se le enseña, como resultado de su papel transformador ante la solución de un problema social, ella le permite al estudiante de una carrera no pedagógica, asimilar la esencia de los componentes del proceso de enseñanza – aprendizaje, por regla general un científico de una rama no pedagógica con una vocación pedagógica, es un individuo creativo en grado sumo.

Al transmitir la cultura acumulada por la humanidad a través de cualquier soporte de información, el hombre sigue un ordenamiento lógico para facilitar su asimilación más eficaz. Cualquier libro tiene organizado su contenido siguiendo un orden lógico, sobre todo si es de carácter científico o si es un texto de enseñanza. La lógica de este orden es la del aprendizaje más efectivo del contenido, no se sigue, por ejemplo, la secuencia histórica de los descubrimientos científicos. Así en un texto de Física a continuación de la Dinámica Clásica conocida desde el siglo XVIII pueden aparecer sus limitaciones relativistas que datan de principios del siglo XX y después los temas de trabajo y energía surgidos en el siglo XIX; a la ley de la reflexión de la luz descubierta por Euclides en el siglo II (ANE), le sigue invariablemente la de la refracción, encontrada por Snell veinte siglos después, y así se suceden los saltos históricos a través de todo el curso.

Los criterios seguidos para el ordenamiento del contenido en los textos, son estrictamente didácticos, responden a leyes y principios pedagógicos y psicológicos; lo mismo ocurre con los currículos de estudio.

Cuando un autor escribe un texto dirigido a la enseñanza, se rige por las necesidades de aprendizaje de aquel hacia el que va dirigido el mismo y por principios didácticos generales derivados de las teorías de la enseñanza  -  aprendizaje, no sigue criterios de gusto personal, estético o de otra índole. Invariablemente el contenido se estructura en orden creciente de complejidad, de dificultad, de  generalidad, etc.

Debido a lo anteriormente analizado, todo aquel que ha estudiado en una institución escolar, junto con el contenido de las asignaturas, ha asimilado una estructuración didáctica de esos contenidos, que responde a la lógica de su aprendizaje más efectivo, es decir que también ha asimilado la didáctica, de modo empírico.

El método.

Es la secuencia u ordenamiento del proceso docente – educativo, es el componente del proceso que expresa su configuración interna. Se refiere a cómo se desarrolla el proceso para alcanzar el objetivo, es decir el camino, la vía que se debe escoger para lograr el objetivo con la mayor eficiencia.

La palabra método proviene del griego methodos que literalmente significa “camino hacia algo”, su acepción más general es modo de alcanzar el objetivo, actividad ordenada de cierta manera (Diccionario de Filosofía, 1984).

Para algunos autores el método …es el elemento director  del proceso, responde a ¿cómo desarrollar el proceso?; ¿cómo enseñar?; ¿cómo aprender?. Representa el sistema de acciones de profesores y estudiantes, como vías y modos de organizar la actividad cognoscitiva de los estudiantes o como reguladores de la actividad interrelacionada de profesores y estudiantes, dirigidas al logro de los objetivos… (Colectivo de autores, 1993, Pág. 15).

La mayoría de las definiciones de método en la didáctica lo relacionan con la actividad del profesor, integrada o no a la actividad del estudiante, o con la secuencia de pasos o conjunto de procedimientos didácticos que lleven al logro del objetivo, hay autores que le confieren sus propias propiedades:

· Siempre existe un objetivo que encauza la actividad consciente del sujeto.

· La actividad del sujeto se conforma como un sistema de acciones.

· Presupone el empleo de medios.

· La acción del método recae sobre un objeto.

· Siempre conduce a un resultado.

(Labarrere y Valdivia, 1988, Pág. 102; MINED, 1984, Pág. 249; Klingberg, 1990, Pág. 267)

Un mismo contenido puede ordenarse de modo diferente, en dependencia del método de enseñanza escogido. Así por ejemplo, si se sigue un enfoque inductivo (de lo particular a lo general), o deductivo (de lo general a lo particular), el ordenamiento puede resultar diferente en grado sumo.

Cuando el futuro profesional no pedagógico estudia el contenido de su ciencia o profesión, no sólo aprende ésta, sin notarlo aprende también los métodos, formas y procedimientos concebidos  para hacer más eficiente el proceso de enseñanza – aprendizaje. Hay un aprendizaje empírico o cuasi teórico de los métodos más eficaces de ordenamiento del contenido, que permitan una mayor efectividad en su asimilación., de los métodos de solución de los problemas propios de la ciencia en cuestión, de los métodos de investigación  característicos de la misma, etc.; junto con la ciencia, aprendemos el método de la ciencia y el método de enseñanza de la ciencia.

El modo de actuación del profesor.

El que aprende se apropia, en parte, del modo de actuación del que enseña y, con ello, asimila procedimientos y técnicas de enseñanza. La mayoría de los niños juegan alguna vez a ser como sus propios maestros, de modo que todos, alguna vez, somos y actuamos como docentes. Este ciclo se repite en la adolescencia y la adultez con condiscípulos, hijos y nietos.

La profesión con que más en contacto está el hombre a lo largo de su vida, aparte de la propia, es la de educador. Un tercio del período más activo de la vida media del ser humano, se lo pasa conducido por principios, leyes, y regularidades encontradas por la ciencia pedagógica y, de ella, mucho aprende.

Cuando un profesional de formación no pedagógica, por coyunturas sociales, termina siendo un profesor, se valdrá de su propio acervo pedagógico para impartir sus clases, aún cuando no tenga organizado estos conocimientos en un cuerpo teórico; si no ¿cómo lo hace?, y que conste, que muchos lo hacen muy bien. Que pruebe el médico a dirigir un proceso de producción, o al ingeniero a curar a un enfermo, sin embargo, ambos son capaces de enseñar. ¿Es acaso que la Pedagogía es de inspiración divina?. No, la Pedagogía la aprendemos cada día que aprendemos algo.

¿Cómo enseñamos?

La experiencia indica que mientras mayor es la preparación pedagógica del docente, mayor es su comprensión de lo complejo que resulta el proceso de enseñanza y aprendizaje y su labor cotidiana se transforma en un trabajo permanente de investigación. Por otro lado, es común observar, sobre todo en el nivel superior, preconcepciones didácticas empíricas, uso del “sentido común”, de lo que siempre se ha hecho (Gil, 1990). Para la mayoría de los docentes sin preparación pedagógica, a la pregunta: ¿Qué es enseñar?. La respuesta es: Fácil; conocer la materia y presentar los contenidos correctamente. ¿Por qué no aprenden?. Debido a causas externas a la tarea realizada en el aula; aprenden los mejores ( Gil, 1991).

Estas posturas conllevan a una inercia de las ideas de la comunidad universitaria (Robinson, 1979; Arons, 1989; citados por Gil, 1991), y al florecimiento de fuerzas poderosas que se resisten al cambio (Schwartz, 1990; citado por Gil, 1991), sobre todo en los métodos,  procedimientos y técnicas novedosas de enseñanza, surgidos en el constante y necesario perfeccionamiento del proceso pedagógico.

Negar lo desconocido, es una postura reñida con la dialéctica. El  desconocimiento por parte de los docentes, por estimarlo ajeno, de los avances de las ciencias de la educación, es indolencia. Permanecer ajeno a los resultados científicos de la Pedagogía, de la Didáctica y de las diferentes escuelas de Psicología con derivaciones pedagógicas, resulta fatal para el profesor que pretenda hacer cada día más eficaz y eficiente el proceso de enseñanza – aprendizaje, con el que está comprometido.

¿Pedagogía vs. ciencia?

Resulta que, inclusive entre los estudiantes de Pedagogía, ha sido siempre común comentar sobre la duda de que dicha disciplina sea una ciencia, ya que invariablemente el primer contenido de la misma va dirigido a convencerlos de este acierto, cosa que no ocurre en las ciencias exactas y naturales, cuyo carácter científico es axiomático, nadie lo duda y no necesita ser demostrado.

Con esta percepción se comete un error de tendencia positivista, el de modelar una ciencia social a la imagen y semejanza de una ciencia natural, aún cuando sus objetos de estudio son tan marcadamente diferentes como lo son un ser racional y un objeto inanimado.

Esta falsa apreciación de oponer la pedagogía a la ciencia, desconociendo el carácter de ciencia de ella misma, se esgrime como argumento para obviar su estudio. Con ello, en última instancia, los eternos perjudicados serán siempre los estudiantes, que son la razón de ser de los profesionales de la educación.

Referencias bibliográficas.

· Addine, F. y otros. (2002). Didáctica, teoría y práctica. ISP “E, J. Varona”. La Habana. (298 p). En formato electrónico.

· Colectivo de autores.( 1993):  Hacia una eficiencia educativa. Una propuesta para el debate. Editora Politécnica. La Habana.

· Danilov, M. A. y Stkatkin, M. N. (1981)  Didáctica de la escuela media. Editorial de Libros para la Educación. La Habana. (366 p.)

· Diccionario de Filosofía. (1984)  Editorial Progreso. Moscú.

· Gil, D.(1991). ¿Qué hemos de saber y saber hacer los profesores de ciencias?. Enseñanza de las ciencias 9(1), 69-77. España.

· Gil, D.; Beléndez, A.(1990). La formación del profesorado universitario de materias científicas. II Jornadas de Didáctica Universitaria. Alicante España.

· Klingberg, L. (1990). Introducción a la Didáctica General. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. (447 p)

· Labarrere, G. y G. Valdivia. (1989). Pedagogía. Editorial Pueblo y Educación. La Habana.

· Martínez Llantada, M. (1996) Calidad educacional, actividad pedagógica y creatividad. Editorial Academia. La Habana. 110 p.

  • MINED (1984). Pedagogía. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 547 p.

· Mitjáns, A. (1995) Una estrategia global: un sistema didáctico integral. En Creatividad Personalidad y Educación. Pueblo y Educación. Pag 119-144.

DATOS DEL AUTOR:

Jorge Luis Herrera Fuentes .  (1951)

Licenciado en Educación, especialidad de Física, graduado en 1978, en el Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río. Profesor Titular. Doctor en Pedagogía. Máster en Ciencias de la Educación. Profesor del Departamento de Física de de la Facultad de Geología y Mecánica de la Universidad Hermanos Saíz Montes de Oca de Pinar del Río. Cuba. Investiga en el campo de la Didáctica de la Educación Superior, en particular en la formación de las habilidades necesarias para los modos de actuación de los futuros profesionales y su capacitación laboral en las unidades docentes.