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Motivación en el aula

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Septiembre 1, 2008 por edmoli879

MOTIVACIÓN EN EL AULA

Por Xóchitl de la Peña

“El término motivación se deriva del verbo latino movere, que significa ‘moverse’, ‘poner en movimiento’ o ‘estar listo para la acción’.Cuando un alumno quiere aprender algo, lo logra con mayor facilidad que cuando no quiere o permanece indiferente. En el aprendizaje, la motivación depende inicialmente de las necesidades y los impulsos del individuo, puesto que estos elementos originan la voluntad de aprender en general y concentran la voluntad. De esta forma podemos ver que la motivación es un acto volitivo.

Cuando una persona desea aprender algo, las otras actividades no atraen sus esfuerzos. Se  produce un cambio, un aumento de expectativa y luego de tensión, y ambos casos constituyen una disposición para aprender ese algo. Esto determina una movilización de energía, la cual se ha consumido cuando el aprendizaje ha sido llevado a cabo. Si el esfuerzo tiene éxito, la tensión también se alivia: “la motivación se define usualmente como algo que energiza y dirige la conducta”

Cuando a un muchacho desea conquistar a una chica a la que le gusta patinar, y él no sabe hacerlo, tratará de aprender. Es muy probable que lo logre ya que existe un factor cognitivo-afectivo:

Él quiere conquistar a la muchacha, para hacerlo necesita aprender a patinar.

Él no sabe patinar (conflicto), por lo que dirigirá todas sus energías para lograrlo.

Lo mismo pasa con la motivación escolar, cuando el alumno se encuentra en un ambiente agradable, donde él es tomado como persona que siente, piensa y desea, entonces dirigirá sus energías para aprender. Quizás al principio lo haga para agradar al maestro, para ser aceptado por su grupo; posteriormente, dependiendo de la habilidad del maestro, el alumno amará la materia.

¿Cuántas veces no hemos escuchado que un alumno escoge una carrera determinada por la influencia que tuvo un maestro en él?, también sucede lo contrario: hay alumnos que rechazan las carreras por experiencias negativas que tuvieron:

“… uno de los supuestos centrales de los enfoques cognitivistas de la motivación es que las personas no sólo responden a situaciones externas o condiciones físicas, también lo hacen a sus percepciones de tales situaciones”

Existen dos clases de motivaciones: motivación intrínseca y motivación extrínseca. La primera se refiere a la satisfacción personal que representa enfrentar con éxito la tarea misma. La segunda, dependen de lo que digan o hagan los demás acerca de la actuación del alumno, o de lo que él obtenga tangiblemente de su aprendizaje. Éstas dos se mezclan continuamente y, a veces resulta imposible separarlas, ya que la autoestima juega un papel muy importante.

El alumno pretende alcanzar con éxito sus estudios, ser valorado y obtener recompensas de ello; sin embargo, cuando no lo logra, y sufre alguna experiencia de vergüenza y humillación pueden surgir dos problemas emocionales afectivos: indefensión y desesperanza aprendida.

La indefensión es cuando los estudiantes atribuyen el éxito escolar a causas externas fuera de su control y a causas internas estables y no controlables. Por ejemplo:

El maestro me reprobó porque no me quiere.

Yo no sirvo para las matemáticas.

La desesperanza aprendida es cuando la conducta de los alumnos se orienta principalmente a evitar el fracaso escolar. Piensan que no importan lo que hagan ya que van a fracasar. No quieren participar porque sus ideas están mal. Antes de empezar cualquier actividad ya saben que van a estar mal. Son derrotistas en potencia y tienen muy baja autoestima.

El papel del maestro en este sentido es fundamental, ya que a través de sus actitudes, comportamiento y desempeño dentro del aula podrá motivar a los alumnos a construir su aprendizaje. Sin embargo, se tiene que considerar que la motivación no es permanente ni inmutable:

“… La motivación no se activa de manera automática ni es privativa del inicio de la actividad o tarea, sino que abarca todo el episodio de enseñanza aprendizaje, y que el alumno así como el docente deben realizar deliberadamente ciertas acciones, antes, durante y al final, para que persista o se incremente una disposición favorable para el estudio”

Como se puede apreciar, la motivación debe darse antes, durante y al final de la construcción del aprendizaje.

Sin ser una “receta”, existen algunas sugerencias que aquí se presentan para motivar a los alumnos antes, durante y después de las actividades o tareas:

a) Manejo de la motivación “antes”:

· Mantener una actitud positiva. Primero que nada, el maestro debe mostrar una actitud positiva, ya que los alumnos la captarán inmediatamente cuando entre al salón de clase.

  • Generar un ambiente agradable de trabajo. El clima o la atmósfera del salón de clase debe ser cordial y de respeto. Se debe evitar situaciones donde se humille al alumno.

· Detectar el conocimiento previo de los alumnos. Esto permitirá tener un punto de partida para organizar las actividades y detectar el nivel de dificultad que deberá tener. Asimismo, se podrá conocer el lenguaje de los alumnos y el contexto en el que se desenvuelven.

· Preparar los contenidos y actividades de cada sesión. Un maestro que llega a improvisar es detectado automáticamente por los alumnos, por lo cual pierde credibilidad y los desmotiva.

· Mantener una mente abierta y flexible ante los conocimientos y cambios. Hay que considerar que los conocimientos se construyen y reconstruyen día con día; que existen diferentes perspectivas para abordarlos ya que no son conocimientos acabados e inmutables.

  • Generar conflictos cognitivos dentro del aula. Plantear o suscitar problemas que deba resolver el alumno, que activen su curiosidad e interés. Presentar información nueva, sorprendente, incongruente con los conocimientos previos del alumno para que éste sienta la necesidad de investigar y reacomodar sus esquemas mentales.
  • Orientar la atención de los alumnos hacia la tarea. Tratar de que los alumnos tengan más interés por el proceso de aprender y no por las recompensas que puedan tener.
  • Cuidar los mensajes que se dan. Tratar de no desmotivar a los alumnos diciendo que algo es muy difícil y que no van a poder con ello. Al contrario, hay que alentarlos a que den su mayor esfuerzo y felicitarlos por ello.

b) Manejo de la motivación “durante”:

· Utilizar ejemplos y un lenguaje familiar al alumno. A partir del conocimiento previo del educando, el maestro puede conocer su forma de hablar y pensar. Utilizando esto se pueden dar ejemplos que los alumnos puedan relacionar con su contexto, sus experiencias y valores.

· Variar los elementos de la tarea para mantener la atención. Si el maestro siempre sigue las mismas actividades y procedimientos en todas las clases, los alumnos se aburrirán, ya que éstas se harán monótonas. Por ello, el maestro deberá tener una amplia gamma de estrategias de aprendizaje para que los alumnos se motiven en la construcción de su aprendizaje.

· Organizar actividades en grupos cooperativos. Pueden ser exposiciones, debates, representaciones, investigaciones, etc. Las actividades en grupos cooperativos permitirán a los alumnos tener diferentes puntos de vista sobre el mismo material, por lo cual sus compañeros servirán de mediadores en su construcción del conocimiento.

· Dar el máximo de opciones posibles de actuación para facilitar la percepción de la autonomía. El alumno, aún cuando sea parte de un grupo, es un ser autónomo, que merece ser tomado en cuenta como tal; por lo cual, no debe ser tratado como uno más en la masa. Se debe respetar su individualidad dejándolo actuar y pensar por sí mismo.

· Mostrar las aplicaciones que pueden tener los conocimientos. Ejemplificar mediante situaciones diarias la relevancia de los contenidos. Muchas veces los alumnos dicen: para qué estudio esto si no me va a servir para nada. El maestro debe orientarlos para que lo apliquen en su realidad. Si es posible, guiarlos para que sean ellos quienes le encuentren sentido y digan para qué sirve.

· Orientarlos para la búsqueda y comprobación de posibles medios para superar las dificultades. Hay un dicho popular que dice: si le das un pez al hambriento, comerá ese día. Si le enseñas a pescar, comerá siempre. Esta analogía sirve para ejemplificar la labor del docente.

c) Manejo de la motivación “después”:

  • Diseñar las evaluaciones de forma tal que no sólo proporcionen información del nivel de conocimientos, sino que también permitan conocer las razones del fracaso, en caso de existir. La evaluación debe permitir detectar las fallas del proceso enseñanza aprendizaje, para que el maestro y el alumno puedan profundizar en ellas y corregirlas.
  • Evitar en lo posible dar sólo calificaciones. Se debe proporcionar a los alumnos información acerca de las fallas, acerca de lo que necesita corregir y aprender.
  • Tratar de incrementar su confianza. Emitir mensajes positivos para que los alumnos se sigan esforzando, en la medida de sus posibilidades.
  • Dar la evaluación personal en forma confidencial. No decir las calificaciones delante de todos. Es preferible destinar un tiempo para dar la calificación en forma individual, proveyéndolos de la información necesaria acerca de las fallas y los aciertos; buscando de esta forma la retroalimentación del proceso enseñanza aprendizaje.

Éstas son sólo algunas recomendaciones para el manejo de la motivación dentro del aula, no es una receta de cocina, ya que cada profesor podrá agregar más a la lista, según la experiencia que haya tenido en su labor docente.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

DÍAZ Barriga Arceo, Frida y Hernández Rojas, Gerardo. Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México, Ed. Mc. Graw Hill, 1998.

GÓMEZ Ocaña, Concepción y Gargallo López; Bernardo. Construcción humana y procesos de estructuración. Pr. Juan Escames Sánchez. Universidad de Valencia.

HERNÁNDEZ Santiago, René Gastón. El éxito en tus estudios. Orientación del aprendizaje. 4ta., ed., 2da. Reimp. México, Ed. Trillas, 1991.

NOT, Luis. Las pedagodías del conocimiento. Tr. Sergio Rene Madero. México, Ed. Fondo de Cultura Económico, 1983

Habilidades comunicativas

Publicado en General con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 29, 2008 por edmoli879

Reflexiones en torno al desarrollo de habilidades comunicativas mediante la lectura oral

Resumen

La  lengua es  un valioso instrumento de comunicación y aprendizaje  entre  los seres humanos. Desde pequeños, en el ámbito de la familia  y en el contacto social que los individuos desarrollan se inician  saberes,  la escuela también tiene su encargo social junto a los agentes de la comunidad y la familia y como  objetivo del currículo siempre se halla  propiciar el desarrollo lingüístico estructurado a lo largo de los años escolares,  dotando al estudiantado de competencias,  que los sitúan en diferentes niveles de desarrollo  comunicativo,   a partir de las macro-habilidades fundamentales de: hablar, escuchar, escribir y leer, entrenadas en los diferentes espacios comunicativos. Se particulariza en esta oportunidad, en la valiosa lectura oral, componente y técnica que  empleará en el transcurso de toda la vida  y que mediante las destrezas que  alcance o no,  dará muestras de la eficiencia  comunicativa en los diferentes espacios en que haga uso de ella.

En las escuelas cubanas desde hace algunos años, con toda intencionalidad didáctica, se fomenta el enfoque comunicativo y desde diferentes niveles de la formación de los conceptos se potencian los componentes funcionales: la comprensión, el análisis y la construcción de textos de diversas naturalezas y estilos funcionales. Desde el punto de vista didáctico el profesor  va  jerarquizando en diferentes momentos uno y subordinando el resto indistintamente, en dependencia del objetivo que se esté desarrollando.

Este enfoque no solo es típico de las clases de Lengua sino que está presente en el actuar didáctico de todas las asignaturas, pues facilitan de forma integradora, el desarrollo de esas habilidades básicas para la adquisición de conocimiento de diferentes materias. No obstante, sí es contenido y medio en los momentos en que la lengua y la literatura se imparten, por lo que adentrarse en sus presupuestos teóricos y metodológicos debe constituir una meta profesional de todos los pedagogos en los diferentes grados y enseñanzas.

Cuando se prioriza el componente funcional de la comprensión, se profundiza en que se alcancen niveles superiores de lectura, entendiendo que leer es comprender, en la medida en que el receptor de un texto se convierta en  lector u oyente, sea capaz de percibirlo fonológicamente y descubra el significado de las palabras  y  las relaciones que existen entre ellas, las redes y campos semánticos que se tejen y destejen, con el andar lector, devenido de la arquitectura textual con que lo ha construido el autor; y  esto se logra a partir de la lectura. Es  hacia  ello, y en particular a la lectura oral, que  se encauza este trabajo, pues  es  propósito  reflexionar acerca de las posibilidades comunicativas que se alcanzan  mediante el ejercicio de  la lectura en alta voz.

Siempre que  se realiza  algo  a los individuos los  mueve un fin, un propósito, una aspiración, un objetivo. ¿Por qué  enseñar? ¿Para qué aprenderlo?  Son preguntas que muchos y muchas veces  los docentes se formulan.

Carlos Álvarez de Zayas, en su libro  Didáctica; La escuela en la vida, al referirse a los componentes del proceso docente-educativo considera como tales:

El aprendizaje, la enseñanza y la materia de estudio, sobre la cual trabajan los estudiantes y el profesor

No obstante, estudios más profundos lo llevaron a plantearse un componente esencial del proceso docente-educativo, considerado por él como el primero y relacionado con el objeto y objetivo. Es decir, el objeto es el portador del problema y el objetivo es la aspiración, lo que se pretende alcanzar en la formación de las nuevas y futuras generaciones:

El problema, este que se denomina encargo social y que consiste en preparar a los ciudadanos de esa sociedad (de su sociedad) tanto en sus pensamientos como sentimientos

Es por eso que más de una vez, han aparecido en entornos docentes interrogantes como:

Ø ¿Realizan una correcta lectura oral los alumnos?

Ø ¿Se les han ofrecido  los instrumentos o las  herramientas suficientes para una buena lectura oral?

Ø ¿Cómo  aspiran los profesores  que lean los educandos?

Ø ¿Se ha  contribuido al desarrollo de habilidades lectoras?.

Enseñar es una manera excelente de aprender y los maestros  en este ejercicio pedagógico tienen que ser ejemplo de disciplina y dedicación en el arte de leer en alta voz.

Para aprender, apreciar y comprender un texto, lo esencial es leer; pero si se quiere colocar de veras  un libro en las manos de otros individuos que desean leer, el ejemplo personal, es indispensable y esto se puede lograr con una atractiva y buna  técnica de la lectura oral.

Resulta cierto que la lectura es uno de los principales ejercicios en  las escuelas; pero aún no es suficiente el tiempo que se le dedica a esta importante actividad y se activa más en las asignaturas relacionadas con la lengua y la literatura, pero se intensifica y estimula a sistematizar en todos los años y  asignaturas, también se debe estimular  de forma independiente y con la cooperación de la familia y tutores  en el hogar, porque la lectura es un arte, y como tal tiene que ser enseñada a los demás. No hay nada insignificante o minúsculo en el gran asunto de la educación y la lectura en alta voz es uno de los elementos de la instrucción que durante toda la vida los individuos van a  emplear y el utilizarlo bien les ofrecerá valiosas oportunidades y positivos resultados en los diversos escenarios.

Algunos muy buenos lectores, aquellos que leen con perfecta corrección, sin cometer cambios, adiciones, omisiones, con fluidez, en un tiempo moderado, preciso, casi conversacional y con la expresividad y entonación que el texto y el contexto en que se lee necesitan, es posible que lo hayan adquirido por herencia familiar o en la escuela.  De cualquier manera los patrones a imitar deben existir, los buenos patrones  están en  escuelas, hogares, instituciones solo que hay que mantener la exigencia de tan digno acto en todo momento y circunstancia.

Cuando el niño aprende a leer, cuando ya puede hacerlo por sí solo,  casi se ha formado una habilidad, que aún no está automatizada. Por tal razón, para que este logre alcanzar una lectura correcta, adecuada a su grado y edad, se debe propiciar el desarrollo del hábito de la lectura y en particular la lectura oral.

Leer bien un texto o una obra y representarla o dramatizarla, son cosas diferentes. El actor solo tendría que representar un papel; sin embargo, el lector los representa  todos. “El actor es un solista que toca en una orquesta; el lector es toda la orquesta.

El lector en alta voz, tendría que figurar cualquier edad, sexo, sentimiento y cambiar a cada momento de voz, de movimiento, de expresión y por supuesto, como la impresión que quiere lograr es de conjunto, debe dar a cada personaje todo su valor, la jerarquía que le corresponde, sin sacarlo de su categoría y contexto. En esencia, debe dar al que lo escucha un cuadro completo y acabado, que le permita adentrarse y comprender lo escuchado.

Por supuesto que es una tarea difícil enseñar a leer a otros, pero no es tan difícil si se le enseña cómo se lee. Es acertado pensar, que varios grupos de alumnos enseñados por maestros distintos adquirieron actitudes diferentes ante la lectura y su interpretación. Por eso, como aconsejara Camila Henríquez Ureña en: Invitación a la lectura:

Lo mejor es que el maestro se limite a sugerir caminos, modos y a dar a conocer al alumno los recursos literarios que emplean los diversos tipos de literatura y las técnicas que le permitieron acercarse a su interpretación; pero debe advertir siempre al alumno que al leer debe situarse como una personalidad, como un temperamento ante otro, y que nadie puede precisar de antemano el resultado de esa relación

El maestro tiene la misión de familiarizar o relacionar al alumno con las técnicas de la lectura según los diferentes tipos de textos.  Mediante ellos, los alumnos aprenderán a ver la obra leída en función del mundo en que fue creada y podrán descubrir por sí mismos el sentido con que fue escrita por su autor. El maestro orientará al lector de manera tal, que le facilite o ayude a desarrollar su poder de reacción ante lo leído, y que este pueda crear sus propios mecanismos para leer y escudriñar críticamente lo leído, sin desesperarse y sin querer encontrar en el texto lo mismo que otros han hallado antes.

No se puede perder de vista la realidad y el contexto, en que fue escrita la obra, ni el sujeto que realiza la lectura, ni el autor que la creó. Por eso al desarrollar habilidades lectoras es importante y necesario tener en cuenta los conocimientos adquiridos por el lector y sobre todo, aquellos relacionados con el tema tratado en la lectura. No se debe olvidar que habilidad es el dominio de un conjunto de acciones psíquicas y prácticas que posibilitan la realización de una actividad partiendo de los conocimientos y hábitos que posee cada persona.

Es por ello, que la preparación para la lectura oral o en alta voz lejos de hacer perder tiempo a los alumnos, se lo hará ganar; porque esforzarse en leer bien una página es la manera más segura de comprenderla mejor y recordarla por más tiempo. Por eso es conveniente que en la escuela, la lectura que sea seleccionada, la lea primero el maestro y luego el alumno y que previamente haya sido leída por ambos en forma silenciosa o que se preparen previamente los buenos lectores como  ejercicios modelos ante el alumnado o se parta de grabaciones que contengan música o vídeos, entre otras ideas creativas.

La parte técnica del arte de leer en voz alta se relaciona con la voz y la pronunciación, los sentidos y las palabras. La voz solo se emite, se ejecuta, por acción voluntaria; se habla cuando se desea hablar; se  puede  hacer en forma más o menos alta, más o menos rápida; se regula la voz como  personal que es.  Por consiguiente, la voz, es el principal instrumento del lector en alta voz y no se podría llegar a utilizar bien sin el concebido aprendizaje para ello. Por lo tanto, se puede aprender a leer, por ser la lectura susceptible de modificación, de cambios por la voluntad del lector.

Para llegar a ser un buen lector oral es indispensable conocer y emplear el tono bajo, medio y alto, cuando corresponda. Hay quien hasta ha perdido razones, por haber comenzado su defensa, a veces sin notarlo, en un tono muy alto. Igual sucede con la lectura. Ningún extremo es saludable; se requiere, por tanto, de una acertada combinación de tonos en el ejercicio de la voz y sobre todo el trabajo sistemático con ella. La práctica bien dosificada fortalece y estimula la voz débil, suaviza y colorea la dura y dulcifica la más áspera. La voz se tiene, no se crea; pero sí puede ser transformada, educada.

Sin embargo, para leer bien, se necesita respirar bien. Debemos facilitar el paso del aire por nuestros órganos respiratorios para que  salga luego en forma de manantial  mediante las cuerdas vocales. Hay que adquirir y almacenar aire (aspirar) y solo utilizar el necesario y en el momento preciso (espirar).

El buen lector aspira bastante y espira poco. El que no regula bien estas acciones, a cada instante se verá obligado a realizar aspiraciones ruidosas que entorpecen la lectura y molestan al que escucha. Por eso es recomendable una correcta postura al leer. En posición no adecuada se aspira mal y se espira   peor.

Todo lo anterior se relaciona con la articulación y producción de los sonidos y las palabras. La adecuada articulación, proporciona energía, pasión por lo que se lee y puede llegar a sustituir cualquier flaqueza de la voz. El lector más admirable puede ver por un instante, débil, apagada o ronca su voz y una buena articulación puede salvarlo de situación.

Por eso es necesario que desde los primeros grados   escolares se  desempeñe un trabajo correctivo bien dirigido, se tracen estrategias   que preparen al alumno para enfrentar mayores exigencias lectoras en relación, además, con la entonación y expresividad de lo leído.    En la primera parte del proceso de la lectura, el alumno recibe las impresiones hasta el límite de sus capacidades de receptividad y comprensión, y en la segunda parte de este proceso es capaz de comparar, formarse juicios y hasta llegar a concretar una firme impresión acerca de lo leído.

No todos los alumnos llegarán a ser lectores críticos, profundos, que expresen sus descubrimientos o impresiones lectoras; pero sí se  puede contribuir a la formación de lectores inteligentes, analíticos, que disfruten del arte de la lectura y del placer que significa la lectura oral.  Muestra, de que con una adecuada lectura en alta voz, se puede lograr una buena comunicación con el auditorio y que además este pueda disfrutar y vibrar de emoción.

Si usted, estimado lector o profesional de la lectura,  se ha  estimulado  a pensar y a reflexionar al respecto,  las autoras se consideran un tanto satisfechas en la medida además que  provoque tal efecto en sus círculos de amigos, en colectivos profesorales o en su alumnado y   será un incondicional aliado en la búsqueda de vías y nuevos métodos para poner en práctica este tan antiquísimo ejercicio, con lo cual contribuirán a favorecer el desarrollo de buenos lectores en alta voz y en competentes hombres en el ejercicio de la lectura durante su vida.

Citas sobre Liderazgo

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL, empresa con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 28, 2008 por edmoli879

Sabiendo cómo funcionan las polaridades, el líder sabio no empuja para que las cosas ocurran, sino, permite que el proceso se despliegue por sí mismo.

El líder enseña más por el ejemplo, que predicando a los demás como deberían ser.

El líder sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso del grupo.  El líder no insiste para que las cosas salgan de una manera determinada.

El líder sabio no busca ni mucho dinero ni mucha alabanza.  Sin embargo, halla bastante de ambas.

El líder sabio no hace despliegues de santidad ni otorga títulos de buena conducta.  Ello crearía un clima de éxitos y fracasos.  Lo cual origina competencias y envidias.

Lo mismo ocurre al enfatizar el éxito material: aquellos que tienen mucho se ponen codiciosas, y aquellos que tienen poco se hacen ladrones

El líder sabio presta cuidadosa atención a toda conducta.  Así el grupo se abre a más y más posibilidades de conducta.  La gente aprende mucho cuando está abierta a todo y no sale a imaginar lo que agrada al maestro.

La ley natural es ciega, es la justicia imparcial.  Las consecuencias de la propia conducta son ineludibles.  Ser humano no es excusa.

El líder sabio no pretende proteger a la gente de sí misma.

La luz consciente brilla igual sobre lo agradable que sobre lo desagradable.

El silencio es una gran fuente de fuerza.

Considera al líder: el líder labora en cualquiera situación sin quejarse, con cualquiera persona o tema que se le presenta; el líder actúa de manera que todos se beneficien y sirve bien sin cuidarse del salario; el líder habla sencilla y honestamente e interviene para arrojar luz y crear armonía.

Un buen grupo es mejor que un grupo espectacular.

Cuando los líderes se convierten en superestrellas, el maestro apaga su enseñanza.

El líder sabio se instala a trabajar bien y luego dejo que otras ocupen el sitio.

El líder no arrebata éxitos porque no necesita de la fama,

Aprende a mandar como quien imparte un alimenta.

Aprende a mandar sin ser posesivo

Aprende a ayudar sin que se note

Aprende a mandar sin coercer.

En un grupo, los dramas interminables nublan la conciencia.

El exceso de ruido abruma los sentidos.

La continua información obscurece la genuina lucidez interior.

No sustituyas el aprendizaje por el sensacionalismo.

Otórgale tiempo a la reflexión silenciosa.  Vuélvete hacia tu interior y digiere cuanto ha ocurrido.  Permite que los sentidos descansen y se aquieten.

Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.

Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.

La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientas por ti mismo.

¿Cuál, es el problema de la alabanza y la crítica?

Si el grupo aplaude algo que has hecho, y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez.

Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido.

De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.

¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?

Una buena reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo.  Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás la libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.

El líder sabio no interviene innecesariamente.  Se siente la presencia del líder, pero a menudo el grupo avanza por su cuenta.

Los líderes más débiles hacen mucho, dicen mucho, tienen seguidores, y crean cultos.

Otros, peores aún, usan el miedo para estimular al grupo y la fuerza para vencer sus resistencias.

Los peores de todos los líderes tienen mala reputación.

Recuerda que tu deber es facilitar el proceso de otros.  No el tuyo. No te entrometas.  No controles.  No impongas tus propias necesidades y convicciones a los demás.

Si no confías en el proceso de otro, el  no confiará en ti.

Imagina que eres una partera;  estás asistiendo el nacimiento del otro.  Haz bien tu trabajo, sin presunciones ni teatralidades.  Facilita el curso de la que está ocurriendo y no la que tú crees que debería estar ocurriendo.  Si tienes que tomar la iniciativa, dirige la acción de manera que la madre reciba ayuda, pero sin que pierda su libertad y responsabilidad.

Al nacer el niño, la  madre podrá exclamar con razón: Lo hicimos entre el niño y yo

No hay maestro que te pueda hacer feliz, próspero, saludable o poderoso. No hay reglas ni técnicas para inculcar estas cualidades.

Nuestra labor consiste en facilitar procesos y aclarar conflictos.

Cuando me desprendo de lo que soy, llego a ser lo que podría ser.

Cuando me desprendo de lo que tengo, reciba lo que necesito.

El líder sabio habla rara vez y poco.

Después de todo, no hay flujos naturales que sigan y sigan.  Llueve y luego para.  Truena y luego para

El líder enseña más con su ser, que con su hacer.  La calidad dé su silencio tiene más contenido que los largas discursos.

Tratar con demasiado esfuerzo produce resultados inesperados:

El brillante líder carece de estabilidad.

Quién se apura no llega.

Quién trata de brillar no ilumina.

Líder que se promueve, líder inseguro.

Líder que se cree líder, líder impotente.

Líder que se muestra santo, líder que no es santo.

¿Quieres fama?  La fama complicará tu vida y comprometerá la simplicidad de tu ir y venir.

¿Quieres dinero?  El esfuerzo por adquirirlo te robará la vida.

El líder que ve claro, ilumina a los demás.

Un grupo bien llevado no es una batalla de egos.  Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías se convierten en fuerzas creativas,

Dar una opinión, no arroja luz sobre lo que está ocurriendo.  El deseo de tener la razón ciega a la gente.

El líder sabio sabe que es mucho más importante estar satisfecho con lo que está ocurriendo que enfadarse por lo que debería ocurrir y no ocurre,

El líder no impone al grupo su programa personal o su sistema de valores.

Si tu vida funciona, influenciarás a tu familia.

Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.

Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.

Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.

La palabrería confusa es un signo seguro del líder que no sabe qué está ocurriendo.

El líder no puede ser seducido por ofrecimientos ni amenazas.  El dinero, el amor, la fama, perdidas o ganadas, no mueven al líder de su centro.

La integridad del líder no es idealista, sino que descansa en un conocimiento pragmático de cómo funcionen las cosas.

Tu labor consiste en facilitar e iluminar lo que está ocurriendo.  Las interrupciones, por brillantes que sean, crean una dependencia del líder.

Mientras menos reglas, mejor.  Las reglas disminuyen la libertad y la responsabilidad.

Imponer reglas es coercitivo y manipulativo, lo cual merma la espontaneidad y consume la energía del grupo.

El proceso del grupo se desarrolla naturalmente. Se regula a sí mismo.

Los esfuerzos por controlar un proceso casi siempre fallan. 0 detienen el proceso o lo hacen caótico.

Aprender a confiar en lo que está ocurriendo.  Si hay silencio, déjala aumentar; algo surgirá.  Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.

¿Está descontento el grupo?  No podrás contentarlo.  Y si pudieras, tu esfuerzo lo privarías de una lucha creativa.

Por ejemplo, facilitar la que ocurre es más potente que empujar por lo que tú quieres que ocurre.

Demostrar una conducta es más potente, que imponer una moralidad.

La posición imparcial es más potente que el prejuicio.

La lucidez estimula a la gente, pero el brillo excesivo la inhibe.

La conciencia, el estado de alerta, son pues, tu fuente de habilidad

Aprende a aumentar cada vez más tu conciencia