Archivos para conflictos

Resolución de conflictos

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , el Octubre 24, 2008 por edmoli879

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN EL ÁMBITO FAMILAR
Lorena López Muñoz, Psicóloga. Editora y Coordinadora de la sección de Educativa

Los conflictos forman parte inevitable de toda relación humana, dada la existencia de diferencias individuales, puntos de vista diferentes, objetivos e intereses distintos… En el seno familiar, en cuanto grupo social, las diferencias también generan desencuentros, que sin una gestión adecuada pueden originar verdaderas crisis.
Vamos a intentar superar la connotación negativa de este término para poder convertirnos en buenos gestionadores de conflictos y no evitadores de los mismos y así sacar el mayor partido a nuestras relaciones interpersonales.

Los conflictos no son necesariamente sinónimo de pérdida, enemistad, violencia, amenaza, desde este punto de vista es normal que en nuestro día a día intentemos pasar alejados de los conflictos e incluso los queramos esquivar, pero ¿no es cierto que evitándolos no conseguimos más que un aplazamiento momentáneo, que aunque logra eliminar nuestro malestar inmediato lo agrava en el futuro?

El conflicto puede estimular el cambio y el crecimiento o el desarrollo personal, puede plantearnos retos, motivarnos al cambio, puede despertar curiosidad y creatividad, puede profundizar relaciones por abordar temas difíciles, pero importantes. Puede ser en definitiva un medio que nos haga crecer individualmente y socialmente si sabemos gestionarlo, por ello una adecuada resolución de los conflictos en el ámbito familiar, no sólo permitirá mantener un clima adecuado y de confianza entre sus miembros, sino que permitirá aprender al niño/a maneras de afrontar dificultades futuras, que le harán madurar y crecer seguro.

Es cierto que si no se gestiona positivamente puede generar violencia entre los participantes, y que la incertidumbre hasta su resolución puede generar estrés y miedo que puede llegar a bloquear a la persona que se siente amenazada y por tanto a romper las relaciones si la catarsis no se gestiona positivamente. Por ello es de gran importancia adquirir habilidades para su correcto manejo.
Podemos distinguir fundamentalmente cuatro actitudes a la hora de afrontar el conflicto:

El modelo del más fuerte o competidor: “lo haremos a mi manera”, intenta imponer al otro su opinión, su manera de ver las cosas. Este estilo genera a la larga depresión y una baja autoestima en el otro, y una “obediencia” ejercida sólo ante la presencia del “autoritario”, lo que no lleva a un éxito real.
El evitador: busca evitar el estallido, la expresión abierta del conflicto. Prefiere huir, escapar del conflicto, pero a la alarga sólo consigue el deterioro de la relación, que nunca ve resueltas sus diferencias y explosiones aisladas de ira fruto de la frustración de no poder defender opiniones, gustos, derechos…
El modelo “de la tirita” o del ”acomodaticio”: busca una solución rápida para salir del paso y no perder la relación, en el fondo es otro tipo de evitación, aparentemente hago frente al conflicto pero no es más que una cesión que obvia mis intereses reales, “vale, lo que tu digas”, consiente, se convence de que no es importante para poder tolerar, pero a la larga impide su crecimiento y puede llegar a generar dependencia de los demás y frustración.
El modelo del ”colaborador”, se muestra interesado tanto en salvar sus intereses como en salvar la relación, intentando buscar una solución mutuamente beneficiosa “los dos podemos ganar, yo quiero…dime tú lo que te interesa”, examina junto a los otros los pros y los contras de los distintos puntos de vista para intentar complacer a todos. En extremo puede paralizarse la toma de decisiones por un excesivo análisis, pero es la más adecuada. Es importante poner límites y llegar a soluciones.


Estos modelos pueden tener su paralelismo en tres estilos educativos diferentes (Musitu y Gutiérrez, 1984).

  1.  
    1. Inductivo: centrado en el razonamiento y la comprensión
    2. Coercitivo: centrado en la fuerza física o verbal
    3. Estilo negligente: centrado en la permisividad o la dejadez.

Estilos que, como ya vimos por ejemplo en el caso del acoso escolar, influyen notablemente en la formación de actitudes, características, comportamientos y autoestima de nuestros hijos/as, y por tanto determinan su desarrollo.

Así pues, parece claro que los déficit de habilidades de los miembros de una familia para resolver sus conflictos y problemas pueden ser una fuente importante de desorden en la misma. Una estrategia democrática de solución de problemas donde todos los miembros aporten posibles cauces para solventar los conflictos, teniéndose en cuenta las diversas opiniones, es muy positiva para toda la unidad familiar, pues no sólo se obtienen un mayor número de soluciones alternativas sino que todos los miembros se sienten implicados sin que medie ninguna imposición autoritaria, lo que aumenta la probabilidad de cumplimiento por todas las partes y genera una satisfacción mayor.

Los posibles pasos a seguir al establecer en común la estrategia de solución son:

- Dialogar entre todos hasta llegar a una definición descriptiva, lo más concreta posible y consensuada del problema. Ello permitirá una búsqueda de soluciones concretas y evaluables por todos, y no sujetas a interpretaciones o valoraciones que aumentarían el conflicto- Confeccionar un amplio listado de posibles soluciones sin que medie un juicio sobre la bondad o dificultad de cada una. En ocasiones el centrarnos sólo en una o dos alternativas impide considerar soluciones creativas, y nos lleva a entrar en un pensamiento circular del que es difícil salir.
Se debe aprender a proponer soluciones positivas y no a usar la crítica como arma destructiva

- Evaluar cada solución de las aportadas, puntuándolas de 0-10 en función de los costes y beneficios que nos supondrían, y seleccionar aquellas que entre todos se consideren como las más viables.

- Planificar los pasos que cada miembro de la familia debe dar para alcanzarla, concretando fecha, lugar, medios necesarios…

- Final mente evaluar los resultados, los éxitos parciales o totales, volviendo a repetir el proceso en caso necesario, analizando las dificultades que han impedido llegar a los objetivos establecidos.

Relaciones de familia

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , el Septiembre 14, 2008 por edmoli879

ABUELOS, PADRES, NIETOS: CÓMO EVITAR LOS CONFLICTOS
A menudo surgen diferencias entre padres y abuelos por la educación de los nietos. Los primeros no siempre están de acuerdo en cómo tratan los abuelos a sus hijos y éstos no aprueban la forma en que sus hijos educan a sus nietos. Fernando Corominas, Presidente de la Asociación Internacional de la Familia -y abuelo experto- nos da algunas claves para evitar o solucionar estos conflictos.

¿Cuáles son los principales conflictos que se plantean entre padres e hijos por la educación de los nietos?
Cuando los abuelos pretenden ejercer de padres en vez de abuelos, saltando por encima de los padres. O cuando los hijos abusan de los abuelos y los cargan excesivamente con la responsabilidad de ocuparse de sus nietos. Es importante diferenciar el rol de cada uno.

¿Cuál es su opinión sobre la figura de los abuelos canguro? ¿Es una figura al alza o a la baja?
La figura de los abuelos canguro está claramente en alza, en cuanto que cada vez se está dando más, ya que la gente mayor goza de mejor salud y la incorporación de la mujer al mundo laboral es ya una realidad. En mi opinión, en muchos casos se produce un abuso por parte de los hijos cargando a los abuelos con una responsabilidad que no tienen por qué asumir. Otra cosa es que se produzcan situaciones de necesidad absoluta, -un accidente, una situación económica insostenible, una enfermedad…- Los abuelos son abuelos, pero no padres. Sólo deben actuar como tales cuando los padres no puedan hacerlo.

¿La figura de los abuelos qué aporta a los nietos y qué debería aportar?
Aporta o debería aportar cariño, cultura familiar, amor a las tradiciones, raíces familiares, experiencia, ternura… No creo que su misión tenga que pasar de ahí. Los abuelos deberían ser un complemento de los padres en la educación de los niños.

Los hijos a veces piensan que sus padres pecan de intrusismo en la educación de los nietos. ¿Cuál debería ser la actitud de los hijos ante la experiencia de los padres?
Está bien que los abuelos aporten en un momento dado su experiencia y su visión de cómo van los nietos, pero nunca actuando directamente sobre ellos sino dirigiendo sus comentarios a los hijos. Comprendo que los hijos se molesten ante un abuelo que pretende suplantarles en la educación del nieto, pero harán bien en escuchar a sus padres si éstos son personas sensatas.

¿Qué piensa que es más saludable, un abuelo muy exigente que declara constantemente lo mal educados que están sus nietos o el abuelo consentidor cuyos nietos son los mejores del mundo?
Por supuesto, me quedo con el abuelo consentidor. Yo diría que los abuelos, por naturaleza están para consentir, precisamente porque son abuelos y no son padres.

Los abuelos, ¿deben ser parte activa en la educación de los nietos o deben limitarse a quererlos? Algunos abuelos dicen “que los eduquen sus padres, yo sólo les veo una vez a la semana…” ¿Es una actitud correcta?
Si se trata de abuelos de los que ven a sus nietos el fin de semana, por supuesto. Los abuelos no tienen que educar a los nietos. Ésta es una responsabilidad de los padres. Ahora bien, si se trata de abuelos que sustituyen a los padres, que cuidan normalmente de sus nietos y por tanto, desarrollan la función de padres, sí deben educar. Pero en este caso no actúan como abuelos sino como padres.

¿Cree que a veces los hijos comprenden y valoran la aportación que los abuelos pueden tener en la formación de sus hijos?
Creo que algunas veces los hijos se olvidan de que sus padres han pasado por todas las situaciones que ellos están viviendo. Aunque los tiempos cambien, hay constantes en la educación que se repiten generación tras generación. Otro tema importante es el de los abuelos como conservadores y transmisores de las tradiciones y cultura familiar, que tiene su grado de importancia.

Los hijos que cargan a los abuelos con el cuidado de sus nietos, ¿abusan de sus padres? ¿Cree que en general éste es un buen sistema para los nietos, o estarían mejor en la guardería al cargo de un profesional?
Efectivamente, pienso que hay muchos padres que abusan de los abuelos. Cada vez más. No creo que encargarse de los nietos como actividad diaria sea función de los abuelos, más que en los casos extremos en los que existan problemas económicos, o de enfermedad… Para eso existen estupendos profesionales en los Jardines de Infancia.

¿Qué importancia tiene la figura de los abuelos en la familia como institución?
Los abuelos significan la continuidad de las tradiciones familiares, incluso de los valores morales y religiosos. Son una figura que complementa a los padres en la educación de los niños y cierra el círculo familiar. Son transmisores de la memoria o la historia de la familia. Convendría escuchar más las viejas historias de los abuelos para conocer mejor las raíces de nuestra propia historia y valorar en todo su contenido la familia como institución.

¿Qué se pierden los nietos que no llegan a conocer o a tratar a sus abuelos? ¿Y viceversa?
Se pierden una experiencia que puede llegar a ser muy gratificante para ambos. La relación entre abuelos y nietos es mucho menos conflictiva que la de padres e hijos, y está llena de ternura. Los abuelos vuelven a su infancia con sus nietos, juegan con éstos y reviven recuerdos felices, se sienten útiles… Los nietos se sienten queridos incondicionalmente, lo cual puede ser muy bueno para su autoestima.

Los conflictos de los padres

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , el Agosto 20, 2008 por edmoli879

Los conflictos de los padres afectan al futuro de los hijos

El comportamiento de los padres y su forma de tratarse y de enfrentarse a los problemas de pareja influyen en el futuro comportamiento de los hijos, según dos estudios publicados el número de febrero de Child Development. «Una buena analogía es pensar en la seguridad emocional del niño como en un puente entre el niño y el mundo», dijo el doctor Mark Cummings, catedrático de Psicología en la Universidad de Notre Dame en Indiana y uno de los autores del estudio.

Cuando la relación de matrimonio funciona bien, es una base segura que sirve de soporte a la exploración del niño y la relación con los demás, pero «cuando el conflicto marital erosiona ese puente, los niños pueden perder la confianza y se vuelven indecisos a la hora de avanzar, o puede que avancen pero de forma irregular», según este especialista.

En el primer estudio participaron 226 padres con sus hijos de entre 9 y 18 años. En el segundo, fueron 232 padres con niños de preescolar. En ambos casos, la duración del estudio fue de tres años, y se demostró por igual que los comportamientos destructivos de los padres (como hostilidad verbal, tristeza, retraimiento) provocaban un desajuste emocional en los niños, ansiedad, depresión, y problemas de comportamiento en general.

Según el doctor Cummings, los padres e incluso los profesionales de la salud mental no tienen en cuenta la importancia del conflicto marital para el bienestar de los niños, y muy pocos saben que la seguridad de los pequeños está muy ligada a la calidad de la relación de sus padres.

En estudios previos, Cummings demostró que, por el contrario, las relaciones constructivas en las que los padres se demuestran cariño y sentimientos positivos, pueden aumentar la sensación de seguridad de los niños. «De manera que este estudio sirve como alerta para que los padres aprendan a resolver los problemas de forma constructiva por el bien de sus hijos y de sí mismos», dice Cummings.