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Entrene su cerebro

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , el Septiembre 27, 2008 por edmoli879

Leer, aprender alguna actividad artística o deportiva y resolver problemas matemáticos son recursos que nos ayudan a desarrollar habilidades mentales, pero también pueden ser de gran utilidad para evitar o retrasar el avance de padecimientos que generan pérdida de memoria.

Si hay algo que nos distingue a los seres humanos es, sin duda, el hecho de que contamos con amplio desarrollo en nuestra inteligencia, memoria y capacidad de raciocinio, y gracias a ello hemos sido capaces de modificar nuestro entorno, organizar complejas sociedades y crear innumerables manifestaciones culturales, artísticas o tecnológicas. Empero, estas facultades mentales no están libres de amenaza y es sabido que pueden sufrir deterioro considerable debido a enfermedades como el mal de Alzheimer (pérdida de memoria y alteraciones en la conducta y el pensamiento que impiden la realización de actividades diarias) o demencia vascular (muerte o infarto del tejido neuronal por interrupción en el suministro de nutrientes, sea por ruptura o taponamiento de las vías sanguíneas), pero también porque hacemos poco por ejercitarlas debidamente.

 

Por fortuna, la Medicina ha descubierto varios recursos que ayudan a contrarrestar esta situación y que se encuentran al alcance de todos.

La gimnasia cerebral es uno de ellos y, aunque tiene un nombre rimbombante, en realidad es algo muy sencillo, pues se refiere a una serie de y métodos que tienen la finalidad de mantener activo al cerebro. El motivo es simple: se ha demostrado que entre más se utilice este órgano, la posibilidad de que se presenten fallas en sus funciones disminuye, indica el Dr. Carlos Cuevas García, jefe del servicio de Neurología del Hospital Regional No. 1, Gabriel Mancera, del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en la Ciudad de México.

En opinión del especialista, quien también se desempeña como neurólogo en el hospital Ángeles de Pedregal, también en el D. F., las investigaciones que se han realizado en distintos países para descubrir cuál es el perfil de los pacientes que padecen enfermedades que ocasionan deterioro de las facultades mentales (demencias), han encontrado que, por ejemplo, quienes cuentan con estudios universitarios o tienen actividad cerebral constante presenta mal de Alzheimer con menos frecuencia, o al menos tardan más en presentar síntomas.

Así, las conclusiones hasta el momento son claras e indican que “las funciones mentales que nos hacen distintos a otros seres vivos, como lenguaje, juicio, raciocinio, memoria, abstracción, concentración o capacidad de cálculo, pueden afectarse cuando no se utilizan, y precisamente son estas cualidades las que tratamos de estimular a través de la gimnasia cerebral”.

Por principio de cuentas, el Dr. Cuevas García explica que el funcionamiento del cerebro se basa en la creación de “caminos” capaces de conducir señales eléctricas.

Para levantar una mano, pensar, pronunciar palabras y realizar cualquier actividad se necesita que las neuronas se conecten unas con otras (formen sinapsis) hasta establecer circuitos.

Esta actividad es visible mediante una tomografía por emisión de positrones, método de medicina nuclear que permite visualizar la actividad celular.

Para llevar a cabo esta observación, se inyecta un radiomarcador (sustancia radiactiva que se une a los transmisores o sustancias con que se comunican las neuronas) y seguimos su desplazamiento gracias a un dispositivo especial (gammacámara).

De este modo, cuando le pedimos a la persona que realice alguna actividad, como ver una fotografía, mover las manos o hablar, descubriremos en las imágenes del monitor cómo se van ‘iluminando’ distintas regiones del cerebro, que son los circuitos neuronales.

El especialista detalla que en teoría empleamos sólo 10% del cerebro, en tanto que el otro 90% lo usamos muy poco. Casi todas las personas realizan sus actividades con una sola mano (peinarse, escribir, marcar el teléfono, firmar) e ignoran a su otra extremidad.

Un diestro se da cuenta fácilmente de que al escribir con la izquierda su capacidad es diferente, pues ha desarrollado lo que llamamos lateralidad, es decir, su actividad neuronal se centra en un hemisferio cerebral. De esta manera, lo que busca la gimnasia cerebral es poner en actividad aquellas partes del cerebro que normalmente no usamos, a fin de crear nuevas conexiones o sinapsis.

El objetivo es aprovechar una cualidad que conocemos desde hace tiempo: la plasticidad. Los pacientes que sufren un infarto cerebral suelen presentar como consecuencia una disfuncionalidad, entre ellas, dificultad para hablar o mover un brazo.

Sin embargo, mediante rehabilitación es posible alcanzar un nivel de recuperación de hasta 70 u 80%, lo cual se debe a que las neuronas de la zona afectada mueren, pero su función es suplida por todas las que hay alrededor. Por ello decimos que el cerebro puede reinventarse.

En resumen, el Dr. Carlos Cuevas comenta que “la realización de actividades que no hacemos comúnmente, como escribir con la mano que no es la dominante, es suficiente para estimular al cerebro”. También lo es resolver crucigramas o “sopa de letra”, jugar ajedrez o cartas, aprender un idioma o leer el periódico en voz alta y comentarlo con alguien más.

Todo esto se ve muy sencillo, pero es la base de la gimnasia cerebral.

No sólo de ideas vive el cerebro Aunque el neurólogo explica que las personas con 50 años o más son uno de los grupos más beneficiados por las técnicas para ejercitar la actividad neuronal, cualquier edad es buena para llevarlas a cabo.

Lo importante es que se recurra a todo lo que sea aprender y adquirir habilidades nuevas. Por ejemplo, médicos, abogados y quienes usan mucho el pensamiento lógico pueden recurrir a actividades artísticas, como pintar y declamar; en cambio, quienes se dedican a la música u otras disciplinas relacionadas con la sensibilidad, deben ejercitarse con labores matemáticas, sistematizadas y lógicas.

Al preguntarle sobre las numerosas publicaciones que existen en el mercado sobre este tema, el Dr. Cuevas menciona que los sistemas que exponen son parecidos y, por lo general, confiables.

En este sentido, menciona que Luz María Ibarra, quien es especialista en programación neurolingüística (estudio de los procesos mentales del individuo que proporciona herramientas ideales para optimizar sus capacidades), escribió un libro con un programa de trabajo muy esquemático, pero fácil de realizar, en el que se pide a la persona que cumpla con determinadas metas en cierto tiempo.

Por ejemplo, se le sugiere que un día se peine con la mano que no es dominante, en otro que se lave los dientes, y así continúe paso a paso en su objetivo.

Sin embargo, cabe destacar que la efectividad de éste método y de cualquier otro (puede encontrarse en una página de internet o ser sugerido por un médico) dependerá de la constancia del practicante. El Dr. Cuevas García agrega que existen otros recursos para mejorar la actividad neuronal, tales como estimular los sentidos (la piel es el órgano más perceptivo de todo el cuerpo) o practicar ejercicio de manera regular (mejora la coordinación de movimientos, el equilibrio y otras funciones).

Asimismo, el neurólogo recuerda que el buen desempeño de las facultades mentales también se relaciona con los hábitos de vida y no sólo con ejercicios de aprendizaje.

“Las evidencias muestran que lo más prudente es llevar una vida ordenada, porque a fin de cuentas el cuerpo nos cobra todo aquello que hemos hecho mal.

Quien se alimenta adecuadamente, hace ejercicio y no fuma ni toma alcohol, tiene mejor irrigación de sangre al cerebro, pero la gente con presión arterial elevada, obesidad o diabetes (altos niveles de azúcar en sangre) presentará daño en su sistema circulatorio y, por ende, su labor no va a ser tan fácil a pesar de la gimnasia cerebral”. Finalmente, el especialista indica que la expectativa de vida en nuestros días es mayor que en generaciones anteriores, y ello es motivo suficiente para que la gente reflexione sobre la importancia de mantener una actividad cerebral constante que le permita gozar una vejez plena.

“Tenemos un problema de educación, ya que en otros países las personas de 70 u 80 años se mantienen activas, mientras que en México vemos a nuestros ancianos en casa, sentados, obesos, sólo esperando a ver qué pasa. La gimnasia cerebral es buena alternativa para que ellos estén mejor, e incluso para que la practiquen los adultos más jóvenes, pues aunque lleguen a pensar que no tiene caso que ejerciten sus redes neuronales, algún día lo van a necesitar, ya que un órgano que no se utiliza, se atrofia”, concluye el Dr. Cuevas García.

ADICCIÓN AL JUEGO

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , el Septiembre 25, 2008 por edmoli879

 

El juego es una actividad placentera que facilita la adquisición de habilidades necesarias para el desarrollo de una persona. Además de entretener y divertir, el juego posibilita la socialización, el aprendizaje de distintas conductas y roles, el desarrollo de la creatividad y la exteriorización de las emociones.

Desde siempre el hombre se ha sentido atraído por la fortuna y la posibilidad de superar las leyes del azar. A lo largo de los siglos ha  mantenido la afición por las apuestas, variando la permisividad social o legal sobre este hábito.

El participar en juegos de azar, como el consumo de alcohol, es una actividad que en cantidades reducidas puede ser positiva y servir de entretenimiento a las personas, pero en cantidades excesivas se acaba convirtiendo en un serio problema, llegando incluso a convertirse en una enfermedad.

Entendemos por juego patológico, también denominado juego compulsivo o ludopatía, a un trastorno altamente incapacitante, que cursa de forma progresiva y crónica, y comporta un deterioro individual, familiar y social. Existe una incapacidad de la persona por controlar su conducta de juego de azar por dinero (ruleta, bingo, maquinas  ‘tragamonedas’, etc), invirtiendo cada vez mas tiempo y dinero en esa actividad desatendiendo áreas significativas de si vida (trabajo, familia, ocio). Se recurre a engaños a familiares, intentos fallidos de dejar de jugar acompañados de irritabilidad y preocupación. Con el afán de conseguir mas dinero para jugar, algunas personas llegan a la falsificación, el robo o el abuso de confianza, añadiendo problemas legales a la situación.

No podemos considerar al jugador patológico como a alguien en quien hacer recaer la completa responsabilidad de sus acciones y de las consecuencias que de ellas se derivan, desde el punto de vista de la salud mental, es importante que se reconozca a escala social que es una enfermedad, dejando atrás viejas y desfasadas categorizaciones como la de “vicio” para el ámbito de lo moral.  Es verdad que toma una participación activa en el proceso, pero también es cierto que al mismo tiempo lo sufre, como víctima de una serie de presiones que se van generando en su entorno. Él es el punto de origen del proceso que se desencadena, pero a la vez se convierte en un elemento más entre tantos otros, que queda arrollado por este proceso y ha de seguir inevitablemente su inercia. Los grupos de ayuda mutua que existen en nuestro contexto, comprenden esto con claridad.

Es uno de los problemas serios de salud publica y existen pocos (o ninguno) estudios controlados sobre su etiología y tratamiento en nuestro país y pocos en el mundo. Desde 1980, la comunidad científica internacional (la APA en su DSM y la OMS en la CIE) han introducido esta nosología en sus manuales diagnósticos, estableciendo el reconocimiento definitivo como enfermedad.

El crecimiento de juego patológico está en relación directa con el aumento y difusión son restricciones de la oferta de juego. Como es habitual en otros fenómenos (tabaco, alcohol, etc.), la indefensión ante esta avalancha afecta especialmente a los adolescentes y a las personas más vulnerables psicológicamente. Las iniciativas de investigación, evaluación y tratamiento de esta problemática son muy escasas, evidenciando la inexistencia de especialistas en el área.

Fases

Desde el punto de vista de Custer, se producen unos patrones uniformes de desarrollo progresión en el juego patológico y describe 3 fases de implicación progresiva en el juego, cuyas características y complicaciones son propias y predecibles.

Fase de ganancia

Al principio el jugador atraviesa un período de suerte donde se producen episodios frecuentes de ganancias. Éstos conducen a una mayor excitación por el juego, con lo que el individuo empieza a apostar con más frecuencia. Creyéndose, además, que es un jugador excepcional.  La mayoría de jugadores sociales no van más allá de esta fase, que puede continuar unos pocos meses más o varios años.  Pero el jugador patológico invariablemente tiene una historia en la cual ha habido un episodio de una importante ganancia.  La ocurrencia de este hecho establece en la mente del sujeto que ello puede suceder y le crea expectativas de que puede repetirse en el futuro, con una ganancia incluso mayor.

Fase de pérdida

La ocurrencia de una gran ganancia significa el final de la primera fase y el inicio de la segunda o fase de pérdida.  En este punto, se establece una actitud excesivamente optimista en el jugador, que es característica del estilo del jugador patológico y que le conduce a aumentar significativamente la cantidad de dinero que arriesga en el juego.  La conducta de juego pierde su contexto social y el individuo comienza ahora a jugar solo.  Debido a este aumento en la suma de dinero apostado, se van a producir fuertes pérdidas, difíciles de tolerar, y es entonces cuando empieza a jugar con el propósito, no ya de ganar, sino de recuperar lo perdido.  Esta última característica es un patrón de conducta que los propios jugadores han calificado como el pecado capital del juego.

Así pues, con un optimismo desenfrenado, el jugador va aumentando progresivamente las cantidades de dinero que apuesta, lo cual inevitablemente le lleva a sufrir fuertes pérdidas, que debe restablecer urgentemente.  Busca nuevas fuentes de las que obtener dinero para emplear en el juego.  Los préstamos van a constituirse en una de esas fuentes.  El dinero así obtenido, lo mismo que el que gana en el juego, está disponible rápidamente y requiere poco o ningún esfuerzo.  A pesar de que habrán de efectuarse futuros pagos, la expectativa de que el juego proveerá el dinero necesario para cubrir dichos pagos, minimiza el problema a los ojos del jugador.

Pero los elevados préstamos se convierten en una nueva presión para él, que le hace seguir jugando y aumentar cada vez más las cantidades de dinero que emplea en éste, ya que su propósito consiste ahora, no sólo en recuperar, sino en obtener mediante el juego el dinero que debe y poder devolverlo rápidamente.

A medida que aumenta su preocupación por el juego, las relaciones familiares y laborales se van deteriorando.  Trata de esconder su problema a la familia y a causa de sus excusas y engaños, se deteriora la relación con el cónyuge.  En su empleo, empieza a disminuir su nivel de productividad y a perder horas de trabajo.

Aunque algunas veces se producen ganancias durante esta fase, éstas son siempre menores que la cantidad de dinero a que ascienden los préstamos.  Por este motivo el jugador sólo paga en estos momentos las deudas más urgentes y se reserva todo el dinero que puede para asegurarse una rápida vuelta al juego.  Pero las fuentes de crédito legales se van acotando y la presión de los acreedores aumenta, amenazando peligrosamente la seguridad y discreción del jugador.  Estas presiones conducen a un estado financiero crítico del cual el individuo sólo puede salir de él obteniendo rápidamente una cantidad importante de dinero.

Llegado este momento, el jugador ha de confesarse, al menos en parte, a la familia, rogando se le conceda un voto de confianza y solicitando un dinero para poder salir de sus apuros.  Es un momento de tregua en el cual queda implícito un acuerdo por parte del jugador de dejar de jugar. Ésta parece ser particularmente destructiva pues no permite que asuma sus responsabilidades.  Sólo conduce a generar un optimismo poco razonable, el mismo que el jugador experimentaba en aquellos primeros momentos de ganancia, al crear la ilusión de que, en definitiva, nunca ocurrirá algo realmente desastroso.  Cualquier cese de juego ocurrido después de este momento de tregua durará muy poco.

Fase de desesperación

El momento de tregua marca el final de la fase de pérdida e inicia la fase de desesperación.  En esta fase es probable que se produzcan varios momentos en los que se concede una tregua al jugador, desbastándose en cada uno de ellos el interés sincero que en un principio habían mostrado los familiares por su problema hasta que éste se quedará alienado/abandonado en su propia familia que le ha ido prestando dinero y se da cuenta que no ha sido devuelto y que la conducta de juego persiste.

Emerge un estado de pánico a causa de la concienciación de varios factores: a) una gran deuda; b) ansia por devolver el dinero rápidamente; c) el sufrimiento que produce la alienación/abandono de la familia y amigos; d) el desarrollo de una reputación negativa en la comunidad, y e) un deseo nostálgico de recuperar las agradables sensaciones de aquellos primeros días de ganancias.

Las características principales de esta fase son la intensidad consumidora que el juego alcanza y el aparente desentendimiento por parte de familiares, amigos o trabajo.  Bajo esta presión y la falta de dinero disponible o de sistemas de préstamo legales a los que acudir, se incrementa el riesgo de buscar vías de préstamos ilegales o de delinquir.  La falsificación de cheques es la vía más comúnmente utilizada por los jugadores patológicos para conseguir dinero y seguir jugando. Éstos racionalizan su conducta delictiva alegando que lo que en verdad pretenden es devolver lo que deben.  Esto, de alguna manera, justifica sus acciones ante sí mismos. Los prestamistas ilegales entran en juego en este momento.

En esta etapa, pocos jugadores son capaces de continuar en su empleo o negocios.  El nerviosismo, irritabilidad e hipersensibilidad del jugador se incrementan hasta el punto de afectar conductas instintivas como el sueño y la alimentación.  Todavía ahora se producen algunas ganancias ocasionales que conducen a un juego más intenso y a mayores pérdidas.  Al final de esta fase la situación del individuo es verdaderamente desoladora. Las ideas sobre suicidio como vía de solución de todos los problemas, aparecen en varios jugadores patológicos en esta fase, incluso algunos llegan a consumar estas ideas.

IMPORTANTE: No podemos considerar al jugador patológico como a alguien en quien hacer recaer la completa responsabilidad de sus acciones y de las consecuencias que de ellas se derivan.  Es verdad que toma una participación activa en el proceso que acabamos de describir, pero también es cierto que al mismo tiempo lo sufre, como víctima de una serie de presiones que se van generando en su entorno. Él es el punto de origen del proceso que se desencadena, pero a la vez se convierte en un elemento más entre tantos otros, que queda arrollado por este proceso y ha de seguir inevitablemente su inercia.

Citas sobre Liderazgo

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL, empresa con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 28, 2008 por edmoli879

Sabiendo cómo funcionan las polaridades, el líder sabio no empuja para que las cosas ocurran, sino, permite que el proceso se despliegue por sí mismo.

El líder enseña más por el ejemplo, que predicando a los demás como deberían ser.

El líder sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso del grupo.  El líder no insiste para que las cosas salgan de una manera determinada.

El líder sabio no busca ni mucho dinero ni mucha alabanza.  Sin embargo, halla bastante de ambas.

El líder sabio no hace despliegues de santidad ni otorga títulos de buena conducta.  Ello crearía un clima de éxitos y fracasos.  Lo cual origina competencias y envidias.

Lo mismo ocurre al enfatizar el éxito material: aquellos que tienen mucho se ponen codiciosas, y aquellos que tienen poco se hacen ladrones

El líder sabio presta cuidadosa atención a toda conducta.  Así el grupo se abre a más y más posibilidades de conducta.  La gente aprende mucho cuando está abierta a todo y no sale a imaginar lo que agrada al maestro.

La ley natural es ciega, es la justicia imparcial.  Las consecuencias de la propia conducta son ineludibles.  Ser humano no es excusa.

El líder sabio no pretende proteger a la gente de sí misma.

La luz consciente brilla igual sobre lo agradable que sobre lo desagradable.

El silencio es una gran fuente de fuerza.

Considera al líder: el líder labora en cualquiera situación sin quejarse, con cualquiera persona o tema que se le presenta; el líder actúa de manera que todos se beneficien y sirve bien sin cuidarse del salario; el líder habla sencilla y honestamente e interviene para arrojar luz y crear armonía.

Un buen grupo es mejor que un grupo espectacular.

Cuando los líderes se convierten en superestrellas, el maestro apaga su enseñanza.

El líder sabio se instala a trabajar bien y luego dejo que otras ocupen el sitio.

El líder no arrebata éxitos porque no necesita de la fama,

Aprende a mandar como quien imparte un alimenta.

Aprende a mandar sin ser posesivo

Aprende a ayudar sin que se note

Aprende a mandar sin coercer.

En un grupo, los dramas interminables nublan la conciencia.

El exceso de ruido abruma los sentidos.

La continua información obscurece la genuina lucidez interior.

No sustituyas el aprendizaje por el sensacionalismo.

Otórgale tiempo a la reflexión silenciosa.  Vuélvete hacia tu interior y digiere cuanto ha ocurrido.  Permite que los sentidos descansen y se aquieten.

Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.

Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.

La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientas por ti mismo.

¿Cuál, es el problema de la alabanza y la crítica?

Si el grupo aplaude algo que has hecho, y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez.

Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido.

De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.

¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?

Una buena reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo.  Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás la libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.

El líder sabio no interviene innecesariamente.  Se siente la presencia del líder, pero a menudo el grupo avanza por su cuenta.

Los líderes más débiles hacen mucho, dicen mucho, tienen seguidores, y crean cultos.

Otros, peores aún, usan el miedo para estimular al grupo y la fuerza para vencer sus resistencias.

Los peores de todos los líderes tienen mala reputación.

Recuerda que tu deber es facilitar el proceso de otros.  No el tuyo. No te entrometas.  No controles.  No impongas tus propias necesidades y convicciones a los demás.

Si no confías en el proceso de otro, el  no confiará en ti.

Imagina que eres una partera;  estás asistiendo el nacimiento del otro.  Haz bien tu trabajo, sin presunciones ni teatralidades.  Facilita el curso de la que está ocurriendo y no la que tú crees que debería estar ocurriendo.  Si tienes que tomar la iniciativa, dirige la acción de manera que la madre reciba ayuda, pero sin que pierda su libertad y responsabilidad.

Al nacer el niño, la  madre podrá exclamar con razón: Lo hicimos entre el niño y yo

No hay maestro que te pueda hacer feliz, próspero, saludable o poderoso. No hay reglas ni técnicas para inculcar estas cualidades.

Nuestra labor consiste en facilitar procesos y aclarar conflictos.

Cuando me desprendo de lo que soy, llego a ser lo que podría ser.

Cuando me desprendo de lo que tengo, reciba lo que necesito.

El líder sabio habla rara vez y poco.

Después de todo, no hay flujos naturales que sigan y sigan.  Llueve y luego para.  Truena y luego para

El líder enseña más con su ser, que con su hacer.  La calidad dé su silencio tiene más contenido que los largas discursos.

Tratar con demasiado esfuerzo produce resultados inesperados:

El brillante líder carece de estabilidad.

Quién se apura no llega.

Quién trata de brillar no ilumina.

Líder que se promueve, líder inseguro.

Líder que se cree líder, líder impotente.

Líder que se muestra santo, líder que no es santo.

¿Quieres fama?  La fama complicará tu vida y comprometerá la simplicidad de tu ir y venir.

¿Quieres dinero?  El esfuerzo por adquirirlo te robará la vida.

El líder que ve claro, ilumina a los demás.

Un grupo bien llevado no es una batalla de egos.  Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías se convierten en fuerzas creativas,

Dar una opinión, no arroja luz sobre lo que está ocurriendo.  El deseo de tener la razón ciega a la gente.

El líder sabio sabe que es mucho más importante estar satisfecho con lo que está ocurriendo que enfadarse por lo que debería ocurrir y no ocurre,

El líder no impone al grupo su programa personal o su sistema de valores.

Si tu vida funciona, influenciarás a tu familia.

Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.

Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.

Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.

La palabrería confusa es un signo seguro del líder que no sabe qué está ocurriendo.

El líder no puede ser seducido por ofrecimientos ni amenazas.  El dinero, el amor, la fama, perdidas o ganadas, no mueven al líder de su centro.

La integridad del líder no es idealista, sino que descansa en un conocimiento pragmático de cómo funcionen las cosas.

Tu labor consiste en facilitar e iluminar lo que está ocurriendo.  Las interrupciones, por brillantes que sean, crean una dependencia del líder.

Mientras menos reglas, mejor.  Las reglas disminuyen la libertad y la responsabilidad.

Imponer reglas es coercitivo y manipulativo, lo cual merma la espontaneidad y consume la energía del grupo.

El proceso del grupo se desarrolla naturalmente. Se regula a sí mismo.

Los esfuerzos por controlar un proceso casi siempre fallan. 0 detienen el proceso o lo hacen caótico.

Aprender a confiar en lo que está ocurriendo.  Si hay silencio, déjala aumentar; algo surgirá.  Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.

¿Está descontento el grupo?  No podrás contentarlo.  Y si pudieras, tu esfuerzo lo privarías de una lucha creativa.

Por ejemplo, facilitar la que ocurre es más potente que empujar por lo que tú quieres que ocurre.

Demostrar una conducta es más potente, que imponer una moralidad.

La posición imparcial es más potente que el prejuicio.

La lucidez estimula a la gente, pero el brillo excesivo la inhibe.

La conciencia, el estado de alerta, son pues, tu fuente de habilidad

Aprende a aumentar cada vez más tu conciencia