Archivos para aprendizaje

Cómo mejorar la memoria

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , el Octubre 17, 2008 por edmoli879

 

“Tengo una memoria pésima”.Si alguna vez ha hecho usted este comentario, no se desespere, pues con unas cuantas sugerencias y un poco de empeño puede obrar maravillas. No infravalore el potencial de su cerebro, ya que dispone de una capacidad asombrosa.
Autor: Jesús Ramón Valdez García

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¿Cómo consigue el cerebro realizar sus portentosas hazañas? En los últimos años se ha escrutado este órgano como nunca antes. Sin embargo, aunque se comprende mucho mejor, aún sabemos muy poco cómo desempeña sus funciones.
Los investigadores tratan de descifrar cómo aprendemos datos y luego los recordamos. En el aprendizaje y memorización participan de 10.000 millones a 100.000 millones de células nerviosas del cerebro: las neuronas, entre las que, según cálculos moderados, hay una cantidad de conexiones diez mil veces mayor. De acuerdo con cierta teoría, el aprendizaje tiene lugar cuando las conexiones neuronales, llamadas sinapsis,  se robustecen con el uso.
Durante el envejecimiento suele irse perdiendo viveza mental y rapidez en las reacciones. Aunque las neuronas no se renuevan por lo visto perdemos continuamente algunas, cuanto más utilicemos el cerebro, más tiempo mantendremos ágil el intelecto.
Nuestra actitud repercute en el cerebro, que funciona mejor, sin importar la edad, si hay optimismo y alegría. Aunque un cierto nivel de tensión también puede ser beneficioso, el estrés excesivo de carácter crónico le resta eficacia. Para descargar la mente de presiones es útil hacer ejercicio físico.
Por alentadores que sean estos datos, lo cierto es que a todos se nos olvidan cosas importantes a cualquier edad.¿Hay algún modo de mejorar? Por lo general, una de las cosas que más nos cuesta recordar es el nombre de las personas que nos presentan.
COMO ACORDARSE DE LOS NOMBRES PROPIOS
Los siguientes consejos pudieran facilitar mucha la labor. Interésese en las personas. Para ellas, su nombre es importante. Muchas veces no lo recordamos por haberlo escuchado mal en la presentación. Por lo tanto, escuche el nombre con claridad. Si es necesario, pida que se le repitan o deletreen. Empléelo en varias ocasiones durante la conversación. Al despedirse del recién conocido hágalo por su nombre..
Otra sugerencia para mejorar la memoria onomástica es asociar el nombre o los apellidos con una imagen mental que, de ser posible, tenga dinamismo, por ejemplo0000,si a una persona se le hace difícil acordarse de que un conocido suyo se apellide Valleverde, puede pensar cuando lo vea en el significado del apellido e imaginárselo en un hermoso valle lleno de vegetación. De este modo evocará el apellido nada más ver a quien lo lleva.
Ya que muchos nombres y apellidos no van a decirle nada, busque sustitutos parecidos. Da igual que no correspondan exactamente al sonido, pues a la memoria le será más fácil recordarlos por asociación de ideas. Cuando uno crea sus palabras e imágenes, la impresión es mucho más intensa.
Por ejemplo, imagínese que le presentan al señor Damián Acevedo Aguado. Pudiera aprenderse los sustitutos “dame-una-cerveza-aguada” y así evocará fácilmente el nombre completo.
Hay que practicar este sistema con empeño, pero al final surte efecto. Harry Lorayne explica este método, que él mismo utilizó con frecuencia en público, en su libro Cómo adquirir una super memoria. Allí dice”: Varias veces he tenido que saludar de cien a doscientas personas en quince minutos menos,¡y no he olvidado un solo nombre!”.
 
COMO MEMORIZAR LISTAS
¿Cómo puede mejorar la capacidad de mejorar la capacidad de recordar una lista de elementos que no guardan relación entre sí? existe un método muy sencillo: La asociación de ideas. Funciona del siguiente modo: Hay que formarse una imagen mental de cada artículo de la lista y luego asociar la imagen del primero con la del segundo; la del segundo con la del tercero así sucesivamente. Por ejemplo, usted tiene que traer cinco productos del supermercado: Leche, pan, una bombilla (foco), cebolla y helado. Empiece asociando la leche con el pan. Imagínese que vierte leche de un pan. Aunque la representación sea un tanto ridícula, le ayudará a grabar los artículos en la memoria. Trate de que la escena mental en la que derrama la leche tenga acción.
Una vez relacionada la leche con el pan, pase al siguiente objeto: La bombilla (foco. Pudiera enlazarla con el pan imaginando que intenta enroscar este en el portalámparas. Para asociar la bombilla con la cebolla visualícese llorando mientras pela una enorme bombilla. Por supuesto, siempre será mejor que haga sus propias asociaciones.¿Puede relacionar de algún modo los últimos artículos, las cebollas y el helado? Imagínese, por qué no, que come helado de cebolla.
Trate de recordar la lista. Luego ponga a prueba la memoria con una lista inventada, tan larga como le plazca. Tenga presente que para la asociación sea más fácil de recordar, puede ser jocosa, ridícula o exagerada. Procure que la escena sea dinámica y vaya sustituyendo un artículo por otro.
Algunos tal vez objeten que este método consume más tiempo que la simple y llana memorización. Sin embargo, la teoría es bastante más larga que la práctica. Si ensaya varias veces, hará las asociaciones con rapidez tanto su retentiva como su velocidad de rapidez mejorarán mucho más que si no utiliza ningún sistema mnemotécnico. En un experimento, se pidió a 15 personas que recordaran sin emplear método alguno una lista de 15 artículos seleccionados al azar; el promedio fue de 8.5 objetos. Pero cuando el mismo grupo empleó con otra lista la asociación de imágenes, obtuvo una media de 14.3.Por supuesto, si usted se acuerda de llevar una lista escrita de las compras, obtendrá una puntuación de 15,el ciento por ciento.
 
COMO RECORDAR LO QUE SE LEE
En esta era de tanta información, la mayoría de nosotros necesitamos ayuda para estudiar con eficacia. El estudio es imprescindible en la escuela y los negocios, así como para la autosuperación y la preparación para la oratoria.
“Pero a mí me cuesta mucho recordar lo que estudio”,quizás diga usted.¿Qué puede hacer? Si aprende a sacar el mejor partido del tiempo que dedica al estudio, le será más fácil recordar lo que lee. Veamos algunos “trucos”.
Al estudiar, es importante ser organizado. Debe tener a mano los libros y artículos de escritorio, lo que incluye papel. Procure estudiar en un entorno agradable, con pocas distracciones y buena iluminación. Apague el receptor de radio y el televisor.
Programe horas fijas para el estudio. A algunos le rinde más estudiar todos los días un poco que dedicar mucho tiempo de una sentada. Conviene dividir el tiempo en secciones. En vez de estudiar sin interrupción durante dos horas, quizás resulte mejor tener varias secciones de veinticinco a cuarenta minutos con breves intermedios. La investigación revela que de este modo aumenta la retención.
Decida de antemano qué va a estudiar, pues le facilitará la concentración. Antes de empezar un libro, dé un vistazo al título y al índice o sumarios lea el prólogo o la introducción, que tal vez explique los objetos y criterios del autor. 
Antes de leer el capítulo, hojéelo. Observe los subtítulos, grabados, recuadros y resúmenes, así como el primer párrafo y el ultimo. Lea la primera frase de cada párrafo, pues suele contener el hilo del argumento. Hágase un cuadro general. Pregúntese.”¿Qué trata de demostrar el escritor?¿Qué saco en limpio de esta información?¿Cuáles son los argumentos principales?”.
Comprender algo no significa que se recordará íntegramente en el futuro. La triste realidad es que al cabo de veinticuatro horas se olvida hasta el 80% de lo aprendido, siquiera temporalmente. Sin embargo, es posible recuperar una buena parte del 80% si se hacen repasos. Al acabar una sesión de estudio, dedique unos minutos a recapitular. Si es posible, haga otro repaso al día siguiente, luego una semana después y, finalmente, al cabo de un mes. Si pone en práctica estos consejos, le será más fácil aprovechar mejor los valiosos períodos de estudio y recordar lo que lea.
No subestime su cerebro. Puede mejorar su retentiva. Un científico dijo que el cerebro es “lo mas complejo que se ha descubierto en el universo”. Es todo un tributo a la prodigiosa sabiduría y potencia de su creador.
Fuente: Emprendedoras.com Cómo mejorar la memoria

El bullying, ¿qué es ?

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , el Septiembre 17, 2008 por edmoli879

Dan Olweus, uno de los primeros investigadores que estudió el tema, define el bullying (maltrato entre alumnos) como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un/a alumno/a contra otro/a, al que escoge como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en la víctima efectos claramente negativos: ansiedad, descenso de la autoestima, y cuadros depresivos, que dificultan su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.

De esta definición se desprenden tres características:

- Existe un desequilibrio (abuso) de poder.
- Hay una repetición de los incidentes a lo largo del tiempo.
- Hay intencionalidad por parte del agresor o agresores.

A estas características que definen una situación de bullying, se añade otra: es un fenómeno de grupo, no un problema individual.

No se trata de conductas organizadas o espontaneas donde se busca el mal mútuo, ni actos de vandalismo que se pueden manifestar abiertamente en el entorno escolar. No es un conflicto entre dos partes con intereses contrapuestos, es un proceso de victimización.

Es un tipo de violencia insidiosa, que se construye lentamente en el día a día de las relaciones interpersonales. Es difícil de identificar ya que en los inicios suele ser poco evidente y puede mantenerse oculta a los adultos, pero es bien conocida por el alumnado.

Supone una vulneración de los derechos fundamentales del alumno: derecho a no estar sometido a la humillación intencional y repetido.

 

Teoría de la mente

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL con etiquetas , , , , , , , el Agosto 21, 2008 por edmoli879

RELACIÓN EDUCATIVA Y TEORÍA DE LA MENTE

Rodrigo Cárcamo Leiva

Resumen

Tomando en cuenta que la práctica educativa va de la mano con el desarrollo de habilidades interpersonales, además de ser un proceso de negociación de sentido y significado de la información, todos sus agentes deben estar al tanto de las dificultades que en esa área se puedan presentar, para finalmente incorporar dentro de las necesidades educativas especiales y del plan curricular el carácter intersubjetivo y social del individuo. Históricamente, los modelos clásicos del desarrollo humano y educativos han escindido el ser biopsicosocial, especialmente cuando se trata de abordar el concepto de inteligencia y funciones cognitivas, ya que por un lado se centran en el desarrollo cognitivo para explicar el aprendizaje y la inteligencia, y por otro lado explican la conducta social como despojada de sus requisitos cognitivos. Esto ha llevado a una visión insuficiente de la inteligencia que tiene consecuencias en la educación y en la representación que la psicología científica ha propuesto de la mente humana (Riviére, A. y Nuñez, M. 2001). Ahora bien, el desarrollo de la práctica educativa ha ido encaminada hacia la búsqueda de metodologías más competentes que logren desarrollar competencias en los alumnos, esto desde una visión constructivista y con aportes de una psicología cognitiva que revoluciona la concepción conductista del aprendizaje y le da valor a la mente y a los procesos que ocurren en el individuo que aprende, para otorgar significado a la información. Bajo este paradigma, la relación profesor – alumno juega un rol fundamental para la efectividad de estos procesos educativos, por lo que la interacción de mutua compatibilidad entre mentes o actividad mentalista, es requisito básico para la comprensión y adaptación a la relación educativa que ocurre entre alumnos y profesores.

El siguiente análisis de la relación educativa, surge en función de responder a los propósitos de la escolarización, considerando a ésta en el tiempo en que nos despojamos de la concepción fría y tradicional de las capacidades a desarrollar, como la inteligencia a secas o inteligencia paradigmática como denomina Bruner en sus modalidades del pensamiento, en el que ésta actividad tiende a favorecer exclusivamente el pensamiento lógico – matemático e inteligencia impersonal y homogeneizante de sus aprendices, por otro lado, acabando con los discursos de traspaso de una pedagogía obsoleta a una innovadora y asumiendo que en el momento histórico actual, sus propósitos se encuentran sólidamente fundados en la práctica que busca desarrollar a los individuos, generando condiciones que permitan expresar y potenciar habilidades, competencias y destrezas en distintos campos de acción, por medio de los instrumentos que el docente seleccionará acorde a las necesidades de sus alumnos y al contexto en el que se desenvuelven. Lo anterior resulta indispensable para visualizar la práctica pedagógica bajo una óptica que necesariamente asume la capacidad de los individuos, (alumnos, profesores, padres, entre otros) de realizar procesos que nos parecen simples, pero que requieren de un logro cognitivo superior, el que nos permite generar atribuciones y creencias en un espacio intersubjetivo para compartir significados en la relación formal e informal de la escolarización y socialización. Todo esto acoge sentido si tomamos en cuenta que los procesos de enseñanza y aprendizaje suponen una negociación y renegociación permanente de significados y sentidos entre alumnos y profesores en las que la implicación intersubjetiva, los vínculos afectivos y las habilidades mentalistas constituyen factores esenciales (Valdez, D. 2004), de esta manera los procesos son capaces de responder a esa demanda y desarrollar las habilidades y competencias necesarias para enfrentar el mundo real.

Por años, enfoques clásicos del desarrollo humano y de la educación, se han basado en una dicotomía falsa que escinde el desarrollo cognitivo por un lado y el desarrollo social por otro, si  embargo, existen argumentos que desarrollan la idea de que las funciones superiores de la mente, tienen un origen social, como lo señalaba Vigotsky, las cuales resultan de una interiorización que se produce en el proceso de ontogénesis, al igual que en la filogénesis, si se entiende como forjadora de presiones selectivas que dieron paso a la conformación de la inteligencia humana y del modo en que los individuos elaboramos el conocimiento (Humphrey, 1983, en Riviére, A. y Nuñez, M. 2001). Por lo tanto, ni la inteligencia humana puede concebirse despojada de acciones sociales, ni la conducta social e interpersonal puede entenderse distanciada de los requisitos cognitivos, entonces es parte de la actividad pedagógica, sintonizar y buscar los medios por los cuales se produzca un diálogo interpersonal, obviamente social, en el que se compartan significados y destrezas que ocurren por efecto de nuestra capacidad de relacionarnos mediante habilidades sociales que proporcionan la posibilidad de coordinar nuestras acciones y actuar entre mentes capaces de atribuir intencionalidad al comportamiento y generar expectativas en los demás.

Para comprender los procesos de la actividad mental, es necesario referirse a diversos estudios que dan como resultado el acuñamiento del concepto de “teoría de la mente”, el cual logra un alto nivel de importancia, si consideramos a la educación bajo los términos antes referidos.

El nacimiento de las reflexiones cognitivas, surge de distintas investigaciones provenientes de pensadores contrarios a las teorías conductistas y colaboradores de otras ciencias más duras, que realizaban teorías de analogía de los sistemas de información y computacionales con los procesos que evocan finalmente la conducta humana. Es así como en 1956, se admite oficialmente la ciencia cognitiva como tal, ocasión en la que se desarrolla en Massachusetts un simposio sobre teoría de la información, lugar en el que se presentan dos ponencias importantes para este acontecimiento, una propuesta por Allen Newell y Herbert Simon sobre “la máquina de la teoría lógica” y la segunda de Noam Chomsky, de “tres modelos de lenguaje” (Gardner, H. 1987). El origen de esta ciencia, trae como consecuencia la fijación en la “mente” como objeto de estudio para la psicología cognitiva, e indirectamente para la investigación de los procesos de aprendizaje y para los aportes que esta ciencia podía hacer a la educación. Comienza toda una historia de revolucionarias teorías que generan cambios en el estudio de los métodos de enseñanza, el reconocimiento de estilos cognitivos y de metodologías pedagógicas que buscan ahora desarrollar el aprendizaje significativo, a diferencia del memorístico y asociativo, los cuales son representativos de las teorías más tradicionales del aprendizaje.

De estos diversos cambios y nacimiento de conceptos, la atribución de una mente al individuo, y su posibilidad de estudiarla, es el motor por el cual giran las investigaciones en psicología cognitiva. En 1978, Premack y Woodruf, realizaron un estudio con una chimpancé llamada Sarah, el cual tuvo como consecuencia iniciar los trabajos sobre el concepto de teoría de la mente, para explicar la capacidad de comprender un estado mental de otro organismo, tal como el de “percibir un problema” e “intentar resolverlo” (Riviére, A. 2002), concepto que luego acuña Alan Leslie (1987 – 1994) (Valdez D. 2001) quién plantea que la teoría de la mente es un sistema para inferir el rango completo de estados mentales a partir de la conducta. Esto incluye un conjunto de estados mentales epistémicos, tales como simular, pensar, creer, engañar, conocer, soñar, imaginar y adivinar, y luego relacionar todos los estados mentales con las acciones para construir una teoría consistente y útil (Baron – Cohen 1995, en Valdez 2001).

La actividad mentalista o teoría de la mente, se relaciona con la capacidad de atribuir intencionalidad y predecir de alguna manera la conducta del otro, realizando una lectura mental, esto en el ser humano cumple algunas características distintivas de las demás especies y, una de ellas es la noción de falsa creencia, en donde el ser humano es capaz de diferenciar sus propias representaciones de las ajenas, y distingue éstas de los estados de hechos (Riviére 2002). La situación de falsa creencia permite evaluar la capacidad de atribuir mente como equivalente de atribuir representaciones y sería un logro en el desarrollo evolutivo a partir de los 4 años y medio a cinco años en los niños según trabajos de Wimmer y Perner (1983) y Quintanilla, Riviére y Sarriá (citados en  Riviére 2002), lo cual estaría relacionado con ciertos logros del lenguaje Sotillo y Riviére (1997) (en Riviére 2002).

En los trabajos de Alan Leslie (1987, 1988) se ha desarrollado con mayor profundidad la teoría de la actividad mentalista, en la que comienza a identificar ciertas dificultades en su adquisición en niños con cuadros del espectro autista, ya que al parecer, existiría una relación estrecha entre la capacidad de mentalizar y el juego simbólico, el cual se ve disminuido en pacientes con estos cuadros. Además numerosas investigaciones (Baron Cohen, Leslie y Frith, 1985; Leekam y Perner, 1991; Happé y Frith, 1995; Swettenham, 1996, citados en Valdez 2001), han demostrado déficit de competencias mentalistas en personas con autismo esto por medio de pruebas de teoría de la mente comparando poblaciones de sujetos con desarrollo normal y sujetos con trastorno autista. Por lo tanto, existirían individuos más competentes y otros con alteraciones o déficit en teoría de la mente, situación que puede traer dificultades importantes en la adaptabilidad del individuo en su entorno social, lo que tal vez, influye en áreas psicológicas incluso hasta fisiológicas, y que obviamente repercuten de alguna manera en el ámbito socioescolar.

Ahora bien, el desarrollo de la práctica educativa ha ido encaminada hacia la búsqueda de metodologías más pertinentes que logren desarrollar competencias en los alumnos, esto desde una visión constructivista y con aportes de una psicología cognitiva que revoluciona la concepción conductista del aprendizaje y le da valor a la mente y a los procesos que ocurren en el individuo que aprende, para otorgar significado a la información. Bajo este paradigma, la relación profesor – alumno juega un rol fundamental para la efectividad de estos procesos educativos, por lo que la interacción de mutua compatibilidad entre mentes, es requisito básico para la comprensión y adaptación a la relación educativa que ocurre entre alumno y profesor. Aquí parece imprescindible incorporar el desarrollo social y las habilidades interpersonales como parte importante del currículo a desarrollar, en los contenidos y objetivos de aprendizaje, así como también en las acciones implícitas del quehacer educativo.

Uno de los obstáculos que la educación puede enfrentar en este sentido, es el de las demandas que se generan hacia los niños aprendices, ya que éstos deben ser capaces de realizar actividades intelectuales cada vez más independientes de propósitos e intenciones humanas, justamente contrario a lo que al parecer la mente está preparada, debido a que la inteligencia social aparece primero que una física, es decir, existiría una prioridad genética del desarrollo de la inteligencia denominada narrativa por Bruner, con respecto a la inteligencia paradigmática (Bruner, J. 1988).

Una de las actividades esenciales del profesor es la comunicación, y para que ésta sea efectiva es importante que la representación de lo que sucede en la mente del otro esté en sintonía con lo que ocurre en la del profesor, es decir, si un profesor tiene expectativas inadecuadas y atribuye a sus alumnos menos conocimiento y entendimiento de lo que realmente tienen, es probable que la relación educativa se inunde de desmotivación y sin sentido, generando otras dificultades asociadas al clima escolar, debido a que los alumnos sentirán que el discurso es obvio, repetido y sin expectativas. Por el contrario, si el caso es a la inversa, y el profesor desconoce los conocimientos previos de sus alumnos, realiza atribuciones falsas de sus capacidades y mantiene la creencia de que éstos dominan más contenidos y habilidades que las reales, la relación educativa también fracasa, ya que la comunicación no logra construir significados, debido a que no se producen los anclajes, por que no hay conocimientos previos, y para los alumnos, la información carece de sentido y de cercanía, como Vigotsky diría: no se está trabajando adecuadamente con las zonas de desarrollo, ya que el profesor confía en que la zona de desarrollo real del alumno, comprende los conocimientos y habilidades que en realidad son zonas de desarrollo próximo, debido a que aún no han logrado ser construidas.

Bajo esta perspectiva nos enfrentamos ahora a un problema más concreto y específico, que son aquellos individuos pertenecientes al proceso escolar (se asume que sólo alumnos, si fueran profesores estaríamos frente a una problemática más dramática aún), que presentan dificultades y alteraciones cualitativas en teoría de la mente y en las capacidades de inteligencia interpersonal o de habilidades sociales, donde se incluye la comunicación y la capacidad para atribuir y generar teorías acerca del comportamiento de los otros en un entorno social, que deben estar día a día expuestos a un mundo intersubjetivo en el que se comparten significados y se desarrollan habilidades que serán fundamentales para su desempeño futuro.

Sin duda entonces, que hoy debemos buscar los medios por los cuales las adaptaciones curriculares, tanto metodológicas, de contenidos y evaluativas, permitan poner la educación al servicio de una diversidad que ya está manifiesta, y despojarnos de la idea de buscar la homogeneidad de los alumnos, intentando por todos los medio que los logros de objetivos sean alcanzados, y se brinde como una oportunidad la posibilidad de compartir en aulas con distintos alumnos, incluso con diagnósticos importantes de sus funciones psicológicas, emocionales, conductuales o físicas. En el caso del déficit o alteraciones de la teoría de la mente o actividad mentalista, presente en la mayoría de los niños con diagnóstico del espectro autista, si se detecta precozmente en una intervención temprana, es necesario reconocer el carácter evolutivo del mismo, esto permite realizar actividades que refuercen la posibilidad de desarrollar una mirada mental, por parte de niños con estos cuadros.

Tomando en cuenta que la práctica educativa va de la mano con el desarrollo de habilidades interpersonales, además de ser un proceso de negociación de sentido y significado de la información, todos sus agentes deben estar al tanto de las dificultades que en esa área se puedan presentar, para finalmente incorporar dentro de las necesidades educativas especiales y del plan curricular el carácter intersubjetivo y social del individuo.

Sería importante asumir el desafío desde la entrada pre-escolar, para utilizar herramientas de desarrollo de actividad mentalista, así como evaluar y diagnosticar aquellos niños con probabilidad de presentar alteraciones en esta capacidad, además de toda una reforma metodológica, en el que la actitud del profesor sea más activa y más comprometida con la elaboración y generación de respuestas de sus alumnos, forjando discusión y la expresión de diversas opiniones que permitan dar cabida en el proceso escolar a nuestra inteligencia narrativa, poniendo en práctica las habilidades interpersonales, sociales y mentalistas, buscando como objetivo la generación de condiciones y competencias en los aprendizajes para enfrentar demandas cognitivas más complejas que se viven en el espacio intersubjetivo de la relación educativa, evitando las respuestas dicotómicas que no generan nada distinto a la reproducción y memorización y que mantiene inerte la posibilidad de desarrollar el intercambio de actividad mentalista entre alumnos y estos con sus profesores.

Según Bravo (2002), los rasgos de autismo infantil o síntomas autistas afectan el rendimiento intelectual, además son niños que no logran una buena capacidad de comunicación y su lenguaje es parco, y una sobrevaloración de su mundo interior puede conducirlos al fracaso. Probablemente esta descripción del cuadro tenga mucha veracidad, sin embargo, esta mirada responde a una visión que reduce el campo de acción del individuo, tanto del que enseña como del que aprende, en donde es observado como independiente y distante del mundo educativo, en el que participan otros individuos, distintos de los que presentan estas dificultades, con herramientas, signos y un lenguaje de coordinación, en el que el profesor intenta buscar el medio por compatibilizar esta “negociación” dejando al margen a quienes no logran compartir y ser partes de esta negociación colectiva, aquí es donde el profesor debe hacerse cargo y responsable de su labor, en tanto, como adulto capaz de ponerse en el lugar del otro y adaptar o entrar al mundo interno del niño y visualizar las posibilidades de ajustes necesarios para comunicarse bajo códigos más compartidos que permitan insertar al niño en los procesos de enseñanza y aprendizaje bajo una mirada de diversidad, oportunidad de desarrollo y adaptabilidad.

La relación educativa supone una interacción entre alumnos y profesores, donde la comunicación permite y genera cambios en la mente de otros, por lo que en clases debiera tener un objetivo fundamentalmente mentalista, en tanto procura producir en otras mentes nuevas creencias, nuevos esquemas, nuevos conceptos (Riviére, A. 2001). En el campo educativo la teoría de la mente se nos presenta como un reto, investigar en contextos escolares se hace necesario a los fines de estudiar la importancia de las capacidades mentalistas y la inteligencia interpersonal, emocional o social en la intervención pedagógica (Valdez, D. 2004). Es el profesor, el responsable de hallar los instrumentos de mediación semiótica más adecuados para la construcción de contextos mentales compartidos en su práctica docente (Valdez, D. 2004). De esta manera, un nuevo desafío en la relación educativa se instaura, en la medida que se considera pertinente visualizar la interacción como eje fundamental de los procesos de enseñanza y aprendizaje, dejando de manifiesto la necesidad de atender a las capacidades mentalistas de los actores, su nivel cualitativo, y en aquellas en que existen déficit o alteraciones en las competencias, atenderlas de un modo efectivo que permita incluir a los alumnos con necesidades educativas de esta índole y lograr alcanzar los objetivos que la educación se propone.

Bibliografía

-Bravo, L. (2002) Psicología de las dificultades del aprendizaje escolar. 7º edición. Santiago Chile. Ed. Universitaria.
-Bruner, J. (1988) Realidad mental y mundos posibles. Barcelona. Ed. Gedisa.
-Gardner, H. (1987) La nueva ciencia de la mente. Historia de la revolución científica. Buenos Aires. Ed. Paidós
-Riviére, A. (2001) Lenguaje y Autismo. En Valdez, D. (2001) Autismo: enfoques actuales para padres y profesionales de la salud y la educación. Tomo 1. Buenos Aires. Ed Fundec.
-Riviére, A. y Nuñez, M. (2001). La mirada mental. 3° edición. Aique. Buenos Aires.
-Riviére, A. (2002) Obras Escogidas. Volumen I. Diálogos sobre Psicología. De los cómputos mentales a los significados de la conciencia. Madrid. Ed. Médica Panamericana.
-Valdez, D. (2004) Construir comprensiones compartidas en contextos escolares: el desafío de la diversidad. En Elichiry, N. (Comp.) Aprendizajes escolares: desarrollo en psicología educacional. Buenos Aires. Ed. Manantial.
-Valdez, D. (2001) Autismo: enfoques actuales para padres y profesionales de la salud y la educación. Tomo 1. Buenos Aires. Ed Fundec.

Rodrigo Cárcamo Leiva, Psicólogo © Magíster en Psicología Cognitiva y del Aprendizaje. FLACSO Argentina. Universidad Autónoma de Madrid