Archivo para la empresa categoría

Organizador de fiestas

Publicado en General, emprendedores, empresa con etiquetas , , el Marzo 20, 2009 por edmoli879

Por la cantidad de aspectos y áreas que tiene un emprendimiento del tipo de organización de fiestas y otro tipo de eventos, debe evaluarse que difícilmente sea un negocio para ser llevado a cabo por una sola persona.

Organizar reuniones para adultos profesionalmente, requiere poner a prueba la capacidad del emprendedor para reunir profesionales, talentos y servicios que bien coordinados por el líder de la propuesta de negocios, resulte en un excelente servicio para terceros, mediante el cual, los mismos puedan delegar en la productora u organizadora de eventos, todos los aspectos necesarios y acordes a los objetivos de la fiesta o reunión que pretendan lograr.

Pensemos en los diversos aspectos y áreas a cubrir para organizar una fiesta o evento para adultos, ya sea del tipo social o empresarial: cumpleaños de 15, casamientos, despedidas de soltero, o despedidas de casados, presentaciones, lanzamientos de productos, reuniones de capacitación o de estímulo al personal etc.

Por lo visto, montar un negocio de servicios de organización de eventos, se compone de un conjunto de servicios que culminan en el producto final: La producción integral de una reunión social o empresarial.

Áreas básicas a ser cubiertas para la organización de una fiesta:

Salón de fiestas, animación, musicalización, disk jockey, servicios de catering, animación audiovisual, servicios de filmación de videos, fotografía, sonido, iluminación, ambientación, efectos especiales, de luces, máquina de humo, etc; shows en vivo, karaoke, decoración, decoración floral, invitaciones y todo tipo de tarjetería, vajilla, mantelería, servicios de mozos, mozas, barras libres, bartenders, alquiler de carpas, gazebos, autos o limousinas, guardarropa, cotillón, globos, máquinas de espuma, souvenirs, servicios de seguridad, entre otros.

En los eventos empresariales, debe contarse con la provisión de todos los medios y elementos requeridos para el profesionalismo y éxito de la reunión, como por ejemplo, rotafolios, cañones, papelógrafos, punteros láser, Pizarras, mobiliario adecuado, proyectores, aire acondicionado, computadoras, laptops, conexión de banda ancha, y otros equipamientos necesarios para la realización de reuniones corporativas.

Otros tipos de fiestas sociales que se presentarán para brindar servicios son: bautismos, comuniones, cumpleaños, Bat Mitzva, Bar Mitzva, todo tipo de despedidas, baby shower, presentaciones de talentos familiares, como presentaciones de pintura, de fotografía, de música, etc.

Como vemos, la habilidad del emprendedor que pretenda fundar o crear una empresa de organización de eventos, será compatibilizar sus talentos y servicios con los de otros profesionales, o simplemente puede dedicarse liderar y coordinar la empresa, manteniendo una enriquecida agenda con un listado de prestadores de servicios para fiestas de cada especialidad o servicio que sean serios y confiables, y requerirá una gran capacidad de organización, responsabilidad y experiencia por parte del emprendedor.

Es ideal si se carece de experiencia, comenzar organizando reuniones, dentro del círculo de influencia personal, ya sean del tipo social o de negocios, para luego de ir adquiriendo experiencia, de cada aspecto a tener en cuenta, pueda el emprendedor, lanzarse al mercado comenzando con la organización de reuniones simples para luego organizar las más complejas.

Citas sobre Liderazgo

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL, empresa con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el Agosto 28, 2008 por edmoli879

Sabiendo cómo funcionan las polaridades, el líder sabio no empuja para que las cosas ocurran, sino, permite que el proceso se despliegue por sí mismo.

El líder enseña más por el ejemplo, que predicando a los demás como deberían ser.

El líder sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso del grupo.  El líder no insiste para que las cosas salgan de una manera determinada.

El líder sabio no busca ni mucho dinero ni mucha alabanza.  Sin embargo, halla bastante de ambas.

El líder sabio no hace despliegues de santidad ni otorga títulos de buena conducta.  Ello crearía un clima de éxitos y fracasos.  Lo cual origina competencias y envidias.

Lo mismo ocurre al enfatizar el éxito material: aquellos que tienen mucho se ponen codiciosas, y aquellos que tienen poco se hacen ladrones

El líder sabio presta cuidadosa atención a toda conducta.  Así el grupo se abre a más y más posibilidades de conducta.  La gente aprende mucho cuando está abierta a todo y no sale a imaginar lo que agrada al maestro.

La ley natural es ciega, es la justicia imparcial.  Las consecuencias de la propia conducta son ineludibles.  Ser humano no es excusa.

El líder sabio no pretende proteger a la gente de sí misma.

La luz consciente brilla igual sobre lo agradable que sobre lo desagradable.

El silencio es una gran fuente de fuerza.

Considera al líder: el líder labora en cualquiera situación sin quejarse, con cualquiera persona o tema que se le presenta; el líder actúa de manera que todos se beneficien y sirve bien sin cuidarse del salario; el líder habla sencilla y honestamente e interviene para arrojar luz y crear armonía.

Un buen grupo es mejor que un grupo espectacular.

Cuando los líderes se convierten en superestrellas, el maestro apaga su enseñanza.

El líder sabio se instala a trabajar bien y luego dejo que otras ocupen el sitio.

El líder no arrebata éxitos porque no necesita de la fama,

Aprende a mandar como quien imparte un alimenta.

Aprende a mandar sin ser posesivo

Aprende a ayudar sin que se note

Aprende a mandar sin coercer.

En un grupo, los dramas interminables nublan la conciencia.

El exceso de ruido abruma los sentidos.

La continua información obscurece la genuina lucidez interior.

No sustituyas el aprendizaje por el sensacionalismo.

Otórgale tiempo a la reflexión silenciosa.  Vuélvete hacia tu interior y digiere cuanto ha ocurrido.  Permite que los sentidos descansen y se aquieten.

Si mides el éxito en términos de alabanza y crítica, tu ansiedad no conocerá límites.

Tener una buena reputación o llegar a ser reconocido por tu trabajo puede ser un obstáculo para tu mayor desarrollo.

La fama te pesará tanto como el atinado afecto que sientas por ti mismo.

¿Cuál, es el problema de la alabanza y la crítica?

Si el grupo aplaude algo que has hecho, y entonces te sientes bien, te preocuparás si no te aplauden con igual entusiasmo la próxima vez.

Si el grupo se pone crítico, si discute o se queja, te sentirás herido.

De una u otra manera, estás ansioso y dependiente.

¿Cómo puede una buena reputación ser un obstáculo?

Una buena reputación surge naturalmente de hacer bien un trabajo.  Pero si te apegas a tu reputación, si tratas de preservarla, perderás la libertad y la honestidad necesarias para tu mayor desarrollo.

El líder sabio no interviene innecesariamente.  Se siente la presencia del líder, pero a menudo el grupo avanza por su cuenta.

Los líderes más débiles hacen mucho, dicen mucho, tienen seguidores, y crean cultos.

Otros, peores aún, usan el miedo para estimular al grupo y la fuerza para vencer sus resistencias.

Los peores de todos los líderes tienen mala reputación.

Recuerda que tu deber es facilitar el proceso de otros.  No el tuyo. No te entrometas.  No controles.  No impongas tus propias necesidades y convicciones a los demás.

Si no confías en el proceso de otro, el  no confiará en ti.

Imagina que eres una partera;  estás asistiendo el nacimiento del otro.  Haz bien tu trabajo, sin presunciones ni teatralidades.  Facilita el curso de la que está ocurriendo y no la que tú crees que debería estar ocurriendo.  Si tienes que tomar la iniciativa, dirige la acción de manera que la madre reciba ayuda, pero sin que pierda su libertad y responsabilidad.

Al nacer el niño, la  madre podrá exclamar con razón: Lo hicimos entre el niño y yo

No hay maestro que te pueda hacer feliz, próspero, saludable o poderoso. No hay reglas ni técnicas para inculcar estas cualidades.

Nuestra labor consiste en facilitar procesos y aclarar conflictos.

Cuando me desprendo de lo que soy, llego a ser lo que podría ser.

Cuando me desprendo de lo que tengo, reciba lo que necesito.

El líder sabio habla rara vez y poco.

Después de todo, no hay flujos naturales que sigan y sigan.  Llueve y luego para.  Truena y luego para

El líder enseña más con su ser, que con su hacer.  La calidad dé su silencio tiene más contenido que los largas discursos.

Tratar con demasiado esfuerzo produce resultados inesperados:

El brillante líder carece de estabilidad.

Quién se apura no llega.

Quién trata de brillar no ilumina.

Líder que se promueve, líder inseguro.

Líder que se cree líder, líder impotente.

Líder que se muestra santo, líder que no es santo.

¿Quieres fama?  La fama complicará tu vida y comprometerá la simplicidad de tu ir y venir.

¿Quieres dinero?  El esfuerzo por adquirirlo te robará la vida.

El líder que ve claro, ilumina a los demás.

Un grupo bien llevado no es una batalla de egos.  Por supuesto que habrá conflictos, pero estas energías se convierten en fuerzas creativas,

Dar una opinión, no arroja luz sobre lo que está ocurriendo.  El deseo de tener la razón ciega a la gente.

El líder sabio sabe que es mucho más importante estar satisfecho con lo que está ocurriendo que enfadarse por lo que debería ocurrir y no ocurre,

El líder no impone al grupo su programa personal o su sistema de valores.

Si tu vida funciona, influenciarás a tu familia.

Si tu familia funciona, tu familia influenciará a la comunidad.

Si tu comunidad funciona, tu comunidad influenciará al país.

Si tu país funciona, tu país influenciará al mundo.

La palabrería confusa es un signo seguro del líder que no sabe qué está ocurriendo.

El líder no puede ser seducido por ofrecimientos ni amenazas.  El dinero, el amor, la fama, perdidas o ganadas, no mueven al líder de su centro.

La integridad del líder no es idealista, sino que descansa en un conocimiento pragmático de cómo funcionen las cosas.

Tu labor consiste en facilitar e iluminar lo que está ocurriendo.  Las interrupciones, por brillantes que sean, crean una dependencia del líder.

Mientras menos reglas, mejor.  Las reglas disminuyen la libertad y la responsabilidad.

Imponer reglas es coercitivo y manipulativo, lo cual merma la espontaneidad y consume la energía del grupo.

El proceso del grupo se desarrolla naturalmente. Se regula a sí mismo.

Los esfuerzos por controlar un proceso casi siempre fallan. 0 detienen el proceso o lo hacen caótico.

Aprender a confiar en lo que está ocurriendo.  Si hay silencio, déjala aumentar; algo surgirá.  Si hay tormenta, déjala rugir, se calmará.

¿Está descontento el grupo?  No podrás contentarlo.  Y si pudieras, tu esfuerzo lo privarías de una lucha creativa.

Por ejemplo, facilitar la que ocurre es más potente que empujar por lo que tú quieres que ocurre.

Demostrar una conducta es más potente, que imponer una moralidad.

La posición imparcial es más potente que el prejuicio.

La lucidez estimula a la gente, pero el brillo excesivo la inhibe.

La conciencia, el estado de alerta, son pues, tu fuente de habilidad

Aprende a aumentar cada vez más tu conciencia

El arte de persuadir

Publicado en PSICOLOGIA, SUPERACION PERSONAL, empresa con etiquetas , el Agosto 14, 2008 por edmoli879

 

Las habilidades de comunicación son cada vez más importantes en la mayoría de entornos laborales. Según una encuesta realizada entre empresas de Wall Street, esas habilidades son hoy por hoy las más valoradas a la hora de contratar nuevos trabajadores, incluso por delante de la tradicional capacidad analítica. En este contexto aparece “Developing Your Persuasive Edge”, del profesor de IESE Brian O’C. Leggett, un libro que reúne las claves para que cualquier persona mejore su capacidad oratoria.
Para empezar, Leggett desmitifica el concepto de persuasión y lo despoja de algunas connotaciones negativas que se le suelen imputar. Persuadir no es engañar, sino más bien un proceso interactivo mediante el cual se satisfacen las necesidades de dos o más bandos implicados. Los objetivos de la persuasión son modelar, reforzar o directamente cambiar la actitud del público ante una presentación, idea o discurso.
Esta capacidad de alinear los intereses del público con los del orador obedece a los principios de la retórica, conceptos ya explorados en la antigüedad y totalmente válidos hoy día. Como explica el autor en un documento anterior, la retórica se centra en tres conceptos clave: ethos, pathos y logos.
Ethos es la credibilidad de la persona. Todos los esfuerzos del orador por persuadir a su público dependerán, en última instancia, de este factor. La audiencia siempre estará más predispuesta a aceptar un mensaje si su portador parece creíble. No solo es cuestión de confianza y conocimientos, sino tambien de los aspectos no-verbales de la comunicación.
Pathos responde al concepto de crear la atmósfera correcta para generar la respuesta deseada en el público. El orador debe buscar puntos de conexión con su audiencia, debe sacar a relucir las coincidencias que existen entre sus posturas y las de su público. Debe identificar qué es lo que mueve los sentimientos de las personas y usar esos sentimientos para persuadir a su audiencia.
Finalmente, logos se refiere a la argumentación, a la sucesión de razonamientos lógicos que mediante procesos deductivos o inductivos desembocan en la formación de una idea.
Leggett afirma que cualquier discurso debe contener una mezcla óptima de estos tres factores. En función de la audiencia o de la situación en que debe pronunciarse un discurso, el orador debe optar por dar prioridad a un factor pero nunca descuidar los dos restantes. Así, un discurso esencialmente basado en el ethos encaja cuando el orador pretende inspirar a su audiencia. Por ejemplo, cuando un directivo tiene que comunicar su visión de la empresa o planes de futuro a sus empleados. Los discursos basados en el pathos suelen utilizarse en situaciones de crisis o especiales, en las que el odio, el miedo o el sentimiento de inseguridad sirven para persuadir a la audiencia. Las presentaciones empresariales, finalmente, suelen basarse en el logos y siguen una aproximación lógica en base a hechos y datos.
Para el autor estos tres factores son complementarios: disponer de una gran idea, por ejemplo, no significa que durante una presentación de empresa el orador deba descuidar aspectos cómo el pathos o el ethos. Su credibilidad o los procesos mentales que rigen su audiencia pueden ser tan importantes como el fondo del discurso.
Más allá del plano estrictamente teórico, el libro desarrolla lo que los griegos llamaban los criterios o reglas de la persuasión, a saber: “invención”, “disposición”, “memoria” y “estilo”.
La “invención” es la creación de un mensaje claro y de una argumentación que lo apoye. Es la recolección de material y la elección de ideas que encajen con el objetivo del discurso. Leggett resalta que los argumentos se inventan para apoyar el mensaje: por lo tanto, en el campo de la persuasión la argumentación sólo tiene un papel de apoyo.
La “disposición” es la manera en que se organizan los elementos que nacen de la citada fase de invención. El discurso óptimo debe contar con cinco partes: introducción, narración (mensaje), prueba y refutación (argumentos), conclusión y llamamiento. Una de las claves reside en el uso de una frase que defina el sujeto del discurso, sencilla y colocada al principio. Además, el mensaje debe ser dividido en varias partes. Cada una debe ser explicada y apoyada por datos. El orador debe relacionarlas, desarrollar una argumentación en la que siempre debe considerar la postura contraria a sus ideas, escoger las palabras adecuadas y memorizar parte de su discurso. Precisamente una de las reglas de la persuasión, la “memoria”, detalla mecanismos que permiten al orador mantener su discurso en mente. Leggett afirma que un método clásico consiste en imaginar un lugar (por ejemplo, una casa) y asociar cada parte de ese lugar con segmentos del discurso. A continuación, el orador sólo debe recorrer mentalmente ese lugar para recordar las distintas fases de su discurso, un método más sencillo que memorizar sin más.
El “estilo” contempla la elección de las palabras y conceptos como claridad o consistencia. Además, regula los principios que deben regir el uso de las figuras de estilo (metáfora, repetición, ironia, paradoja retórica, etc). La clave, asegura Leggett, es pintar una imágen visual del mensaje en la mente de la audiencia mediante el uso de la palabra. Pero el “estilo” va más allá: lo que se dice es tan importante cómo lo que no se dice.
Además de estas normas de retórica, “Developing Your Persuasive Edge” detalla a fondo los mecanismos que rigen la comunicación no verbal. Leggett la relaciona con la regla del “estilo” y sobre todo con la última de las cinco, la de la “entrega”. El orador debe trabajar su indumentaria y la postura que adopta durante su discurso. Por ejemplo, inclinarse hacia adelante con los brazos abiertos crea sensación de afabilidad, de cercanía. Por otro lado, desplazarse en determinados momentos del discurso ofrece al orador un halo de calidez y dinamismo. Los silencios también deben obedecer a un guión más o menos preestablecido: es muy aconsejable empezar un discurso con un silencio de unos ocho segundos, mirando a los ojos de la audiencia. De esta manera el orador atrae poderosamente la atención del público. Asimismo, también es útil realizar pequeñas pausas de tres o cuatro segundos antes de presentar un punto importante.
Brian O’C. Leggett profundiza en muchos otros aspectos de retórica, como por ejemplo la adaptación del discurso a diferentes tipos de público. Las dos últimas partes del libro proponen una serie de lecturas complementarias (por ejemplo, sobre la importancia de saber escuchar) y de casos prácticos.
En suma, “Developing Your Persuasive Edge” provee al lector de todos los elementos necesarios para que éste pueda enfrentarse con garantías a un discurso en público.