Las causas de la epilepsia pueden ser muy diversas.
1. Origen genético. Como en el síndrome de ausencias infantiles y la epilepsia mioclónica juvenil.
2. Lesiones en el feto durante el parto y/o embarazo. Destacan:
- Malformaciones congénitas hereditarias: malformaciones arteriovenosas, los errores en la migración neuronal.
- Errores congénitos del metabolismo: hiperglucemia, enfermedad de Lafora, enfermedad de Gaucher, etc
- Anoxia cerebral: el insuficiente aporte de oxígeno al cerebro puede ocurrir durante el parto (parto prolongado, desprendimiento prematuro de placenta) o en la infancia.
- Exposiciones a productos tóxicos (radiaciones) durante la gestación o algunos tipos de infección.
3. Traumatismos craneoencefálicos: la lesión cerebral secundaria a un traumatismo craneal puede provocar una epilepsia secundaria. La aparición de crisis epilépticas tempranas tras el traumatismo (en la primera semana) incrementa aún más la posibilidad de una epilepsia secundaria. Hay diversos factores que indican un mayor riesgo de padecer crisis: la duración de la amnesia postraumática, la presencia de signos focales, presencia de lesiones localizadas en la corteza cerebral. Si no existe ninguno de estos factores el riesgo de padecer una epilepsia postraumática se calcula en un 2% de los casos. Si se dan los tres factores el riesgo asciende al 40%.
4. Infecciones del Sistema Nervioso Central: meningitis; encefalitis, abscesos cerebrales bacterianos o parasitarios; enfermedades priónicas.
5. Lesiones cerebrales adquiridas; cavernomas, accidentes vasculares ceebrales (embolias o hemorragias cerebrales) y tumores.
6. Trastornos metabólicos adquiridos: hipoglucemia, hipocalcemia, hipernatremia, insuficiencia renal crónica…
7. Alcohol.
8. Tóxicos: plomo, mercurio, monóxido de carbono
9. Causa desconocida
