Apoema 1
¿ Alfa y Omega? ¡Sí!
Porque soy eternidad inalterable
con un cuerpo prestado que no es mío.
Viajero de mi mismo,
soy mi puerto de embarque
y mi vacío puerto de destino.
Me embarco y me viajo como un loco
a sesenta segundos por minuto,
a sesenta minutos cada hora,
y siempre, siempre, al empezar el viaje
en forma brutal voy concluyéndolo
para seguir viajando neciamente
billones de senderos,
opuestos en nortes y en compases
hacia esferas distintas de lo mismo,
que siempre son y serán una:
la que yo ya conozco
por ser repetición del mismo mismo.
¿Alfa y Omega? ¡Sí!
Porque entre lo que fue mi primera lágrima
(aquella que se escapa por amnesia)
y la última,
(la que no he de festejar por estar ido)
no hay sino un breve, imperceptible
concepto raquítico de instantes.
¿Alfa y Omega? ¡Sí!
¡Alfa y Omega!
Autor: Francisco Delcasty